Uno de los muchos fenómenos que intentaron revolucionar los videojuegos en los 90 fueron los títulos de Full Motion Video, donde incluso participó Steven Spielberg.

A través de los primeros sistemas que implementaron la tecnología del CD, se empezaron a desarrollar películas interactivas que ofrecían el “gameplay” de permitir acciones a los jugadores.

En su mayoría, eran juegos con escenas sobreactuadas, imitadas de otros filmes y sin mucha atención a la ejecución final del juego. Siendo una tecnología nueva, intentaba desmarcarse de lo “inocente” que pudieran lucir los coloridos videojuegos de los años 80 y 90.

Este es el escenario que presenta Director’s Chair, que, a diferencia de sus contemporáneos, cuenta con nombres que se convertirían en estrellas gigantescas por mérito propio.

Protagonizado por Quentin Tarantino (nunca memorable por sus roles actorales) y Jennifer Aniston (con apenas 2 temporadas grabadas de Friends), el juego nos lleva a un simulador didáctico para crear nuestro propio film.

Con los consejos de Spielberg, Tarantino y Aniston serán nuestros actores para la producción de una historia sobre un prisionero convicto y su esposa, teniendo la libertad de alterar la historia como nos convenga.

Un juego notablemente limitado por su tiempo, no disponía de demasiadas opciones para personalizar nuestro film (principalmente porque implica tener que grabar esas escenas con los actores).

Gracias al trabajo de Paolo Pedercini, Director’s Chair llega a nuestros navegadores, esta vez como una versión similar a la experiencia de Bandersnatch de Netflix.

Narrando nuestra propia historia, guiaremos al destino final del prisionero, sea su ejecución o que permanezca con vida hasta el final de la película. Para llevar esto a cabo, Pedercini narró el monumental esfuerzo que llevó a cabo por adaptar el video, el audio y las opciones de elección en el juego.

Ahora, Director’s Chair de Steven Spielberg está disponible para todos a través de este enlace.

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