La dirección creativa de las películas de X-Men tienen un recorrido interesante en toda su larga y extensa historia.

La que fuera la marca de superhéroes más importante del mundo en dar el salto a la gran pantalla a principios del siglo XXI, condujo a una extensa disputa silenciosa entre Marvel y Fox que antecede a la llegada de Disney a la Casa de las Ideas.

X-Men se las arregló para existir en el ecosistema del mundo del cine que el MCU alteró de manera permanente, con un relanzamiento localizado en décadas específicas del siglo XX. Es aquí donde entra Josh Boone en esta historia.

X-Men: Apocalypse ya se había estrenado y Dark Phoenix era el próximo proyecto de la franquicia, pero Fox tenía en sus planes spinoffs para televisión y cine, como Legion, Gifted y The New Mutants.

Este último llevaría al cine un spinoff que traería a la época contemporánea a la serie, con jóvenes avatares de la especie mutante y con un giro al género del horror. Pero estaría unido intimamente al universo principal de los mutantes.

El cambio de mando dentro de Fox llevó a los X-Men de vuelta al control de Marvel, gracias al poderío de Sony, dejando a los Nuevos Mutantes en un limbo difícil, del cual Boone se tuvo que encargar de sacar.

En palabras para Total Film, el director explicó que debió reescribir la película, desconectando todo vínculo con Dark Phoenix y el universo mutante que habíamos conocido.

Boone no se guardó nada, expresando que consideraba que Apocalypse había sido una mala idea y que se habían cometido muchos errores dentro de la franquicia, cosas que nadie dentro del fandom parece querer admitir abiertamente.

Con The New Mutants se cierra un ciclo, pero también se abre una puerta de entrada de los mutantes al MCU, que realmente es muy necesaria.

Escribir un comentario