La respuesta corta a la interrogante del título es “si”. Obviamente, esta es la situación más común de la industria de videojuegos y Ubisoft lo sabe.

La compañía que encabeza Yves Guillemot aparentemente logró zafarse del escarnio público que bien merecido tienen, gracias en general a la misma comunidad gamer, que prefiere evitar pensar en cosas malas.

Hemos hablado de esto antes en PlayerOne, donde afortunadamente no olvidamos que cosas como estas pasan y solo causan impacto cuando no se dejan olvidar. Pero el enfoque de la gran mayoría de los medios se fue en otras direcciones.

Simplemente porque la noticia dejó de estar fresca, porque ya las “acciones necesarias” fueron tomadas por Ubisoft, ya estamos de vuelta al hilo normal. Nada que ver aquí, back to business.

Pero esto antecede a la divulgación de los casos de abuso sexual en Ubisoft, e incluso a muchas más situaciones de alta controversia en la industria. Pero la popularidad en redes de exponer a las malas compañías viene marcada por un factor fundamental, “no se metan con mis juegos”.

Perspectiva

https://youtu.be/nVYEqaFZJWo

Una compañía como Electronic Arts puede cometer perjurio frente al Parlamento Británico, al declarar que sus micropagos son llamados “mecánicas sorpresa” y la comunidad se lo toma con sorna.

No debe malinterpretarse. Es gracioso escuchar ese clip, lleno hasta los bordes de cinismo y la falsa modestia que exhibe EA como una marca registrada (recordemos que les molesta que los vean como los chicos malos).

Pero el básicamente ir ante las autoridades a defender la venta ilegal de juegos de azar a menores de edad no tuvo ni el 1% de la reacción que causó el anuncio de Diablo Immortal en la BlizzCon 2018.

Miles de personas en redes sociales se volcaron en un tren de denuncias en contra de “Activison Blizzard”, haciendo del uso del nombre completo de la compañía matriz un nombre peyorativo para los creadores de Diablo y Warcraft.

Canales de YouTube enteros se construyeron en hacer clips para taladrar en cada esquina las prácticas nefastas de la compañía californiana que, cabe acotar, eran terribles antes del anuncio del juego móvil de NetEase.

Lo peor del caso es que Blizzard tomó decisiones sustancialmente más terribles debido a la reacción pública hacia este anuncio. Las cabezas de Heroes of the Storm y Starcraft rodaron porque la comunidad “demandaba” un verdadero juego de Diablo, haciendo que Blizzard recondujera a sus equipos de trabajo y dejando a cientos de profesionales de Esports sin trabajo de un golpe.

El caso de los despidos masivos de personal y el controversial caso Blitzchung fueron noticiosos y terribles para la compañía, y no levantaron ni el polvo de la rabia que causó Diablo Immortal.

Blizzard se dio cuenta y lanzaron su jugada ganadora, Diablo 4. Amainando las voces y limpiando las tuberías. Travesura realizada.

Cargos criminales frente a controversias ficticias

El salto de temas entre Ubisoft y Epic Games es aún más disonante en toda clase de términos. Sin embargo, demuestran el mismo punto de que la afición de videojuegos no tiene capacidad de respuesta para asuntos serios.

Hemos analizado en detalle el caso Ubisoft. Los escándalos de abuso sexual que se hicieron notables a partir de que Ashraf Ismail se separó de su cargo como director de Assassin’s Creed: Valhalla.

Obviamente, era la punta del iceberg. Desde arriba con Serge Hascoet, pasando por una hilera de sus protegidos y demás miembros del staff de alto nivel de la compañía, vemos perfiles de abusadores sexuales que deberían tener prontuario policial.

Las denuncias llevaron a una fuerte campaña, el resurgimiento de #MeToo y una potencial acción legal en contra de Ubisoft. Por su parte, la compañía le permitió a cada uno de los acusados el renunciar con sus maletas llenas de dinero y su historial intacto.

Yves Guillemot lamentó la situación y declaró no saber que su mejor amigo era un delincuente sexual ni que sus protegidos eran como él. Prometiendo sacar a las manzanas podridas por un lado e invadiendo el mercado y a los medios con adelantos de sus juegos hasta la saciedad.

Pero del cielo les cayó una ayuda inesperada. Epic Games decidió cobrar sus micropagos completos en su versión para móviles y crear una “guerra” con Apple y Google.

La creación del hashtag #FreeFortnite es una de las situaciones manufacturadas más impresionantes por su alcance y su evidente falsedad que se haya podido ver en a industria.

La denuncia de que App Store y Google Play exigían un porcentaje muy alto de los micropagos para comprar V-Bucks en Fortnite fue presentada como una lucha de Epic Games como una compañía pequeña luchando contra el poder infinito de la malvada Apple.

Es risible percibir que Epic Games, una compañía multimillonaria hasta la saciedad, esté vendiéndose como una luchadora revolucionaria ante la autoritaria Apple y la malévola Google.

Pero consiguió incitar a los gamers lo suficiente para conseguir su atención y desviarla de las “cosas feas” que pasan dentro de las compañías. Ya lo demás no importa, es viejo y aburrido, hay que pensar en lo nuevo que está pasando.

Es así como la industria se autosustenta y se limpia de todo mal. Palabras, publicaciones y distracciones, con una gran mayoría de los medios en el bolsillo y sin ningún atisbo de cambiar sus prácticas.

Bajo la mesa están pasando los procesos de demanda legal que grupos sindicales quieren llevar a Ubisoft, o la lucha de los empleados de Blizzard por conformar un sindicato de protección a los trabajadores.

Pero esas son noticias feas. Los fans quieren fechas de estreno, framerates y que los personajes femeninos estén anexos a sus ideas. Las compañías, por su partes, solo quieren ser halagadas, ser vistas como progresistas y correctas, pero a la vez rebeldes contra el sistema.

Creando así el matrimonio de las compañías que venden lo que les place y los fans que compran lo que sea, pasando por encima de cualquier voz disonante. Pero hay que seguir luchando, esto simplemente no debe olvidarse.

Escribir un comentario