Es un tema antiguo que siempre ha estado en el tapete con mayor o menor énfasis dependiendo de las circunstancias. Nunca se ha dejado de lado y aunque a lo largo de los años pareciera que el asunto ha ido perdiendo interés, siempre emerge con fuerza cada vez que se produce el anuncio de la salida de nuevas consolas al mercado. Y nos encontramos en la octava generación de consolas, así que pueden darse una idea de cómo el tema de la retrocompatibilidad se ha ido manteniendo a lo largo de los años.

Y es lógico que así sea si tenemos en cuenta que al transcurrir años entre la salida de una y otra generación de consolas, la cantidad de videojuegos que se acumulan es francamente, impresionante.

Pondremos como ejemplo las consolas más emblemáticas del mercado, la PlayStation y la Xbox. Comenzando por la PlayStation 4, que salió en el 2013 y siete años después, le sucederá la PlayStation 5 si no hay ningún contratiempo por el asunto de la pandemia. Lo mismo puede decirse de la Xbox One, la cual se lanzó en el mismo año 2013 y su sucesora, la Xbox Series X, también llegará antes de finalizar 2020.

En ambos casos, el tiempo transcurrido ha permitido el lanzamiento de maravillosos títulos que hasta la fecha, no se sabe si serán o no, compatibles con las consolas de nueva generación, aunque muchas han sido las declaraciones que sobre este tema, han efectuado las respectivas compañías creadoras de las mismas.

Y a este tema es al que nos referimos. Es el eje central de este articulo. Desde el lanzamiento de las primeras consolas, los usuarios siempre deseaban continuar jugando sus títulos antiguos en las consolas debutantes pero también esperaban con el mismo entusiasmo, jugar los nuevos títulos que estas a su vez traían, un deseo que hasta la fecha, no se ha cumplido y si lo ha hecho en algunos casos, ha sido a medias.

No puede decirse que Sony y Microsoft hayan hecho oídos sordos a esta justa aspiración de los usuarios, pero tampoco se puede decir que esa pretensión les haya sido satisfecha.

La posición de Xbox

Por supuesto que lo intentaron pues allí tenemos el ejemplo de Xbox One, donde los usuarios tienen acceso a cierta cantidad de juegos a través de la compatibilidad con su antigua consola Xbox 360 y, si bien son títulos seleccionados que no incluyen los más emblemáticos, al menos forman una respetable biblioteca y lo que es más importante, muchas de las versiones actuales podrán ser jugadas en la próxima generación.

Esta posición nos habla de una empresa que de una vez se adelanta a la compatibilidad con versiones anteriores y que saben que el valor de los juegos no disminuye con el pasar del tiempo sino que al contrario, respeta la nostalgia de los jugadores y busca que la gente no tenga que comprar nuevamente el mismo juego.

El enfoque de Sony

Sin duda alguna ha sido el más limitado en su posición sobre la retrocompatibilidad entre sus consolas y allí tenemos un claro ejemplo con muchos y emblemáticos videojuegos de las generaciones de PlayStation One, PS2 y PS3, los cuales no han sido posible hacerlos correr en las consolas actuales, perdiéndose títulos con un invaluable valor no solo nostálgico sino también con excelentes tramas y jugabilidad.

Si bien es cierto que para solventar este deseo de los usuarios se han optado por las ediciones remasterizadas, no es menos ciertos que las mismas son a un alto costo para los usuarios quienes deben recomprar el mismo título que muchas veces, ha sido alterado en su jugabilidad o en su trama, perdiéndose todo el valor original del mismo, aunque no ha sucedido en todos los casos.

Pero no siempre fue así, pues hubo una época en que pudimos ver que la PS3 reproducía juegos de la PS1 y la PS2, lo que significó que Sony ejecutó juegos desde hardware bastante antiguos, pero tal parece que el costo de agregar tecnología adicional a las nuevas consolas fue bastante alto, pues involucraba cambiar todas las entrañas de la arquitectura interna de la consola.

Durante el lanzamiento de la PS4 en la GameSpot de 2013, el arquitecto de la consola Mark Cerny dijo con relación a este planteamiento:

“La emulación de software es muy difícil de hacer a menos que tenga 10 veces la frecuencia de la consola anterior y eso requiere una serie de operaciones bastante difíciles de hacer”.

Quizás como una especie de consuelo, el servicio de PlayStation Now permitía transmitir juegos de la PS3 previo el pago de una tarifa de suscripción, pero como era de esperarse no significó lo mismo, pues deja por fuera un extenso catálogo de magníficos títulos desconocidos por las nuevas generaciones de usuarios.

Una tecnología costosa de aplicar

En todo caso, todo parece indicar que ninguno de los hardware de las consolas actuales son compatibles con versiones anteriores. Ingenieros tecnológicos de las casas desarrolladoras han afirmado que cuanto más avanzada sea la tecnología utilizada en las nuevas consolas, más complicado y costoso será su compatibilidad con las versiones anteriores, mediante la implementación de hardware y la emulación de software.

La retrocompatibilidad absoluta en las consolas de nueva generación con las anteriores, implicaría que la nueva consola tenga el hardware exacto que le permita que antiguos juegos puedan ser ejecutados o si no, que el nuevo hardware tenga una potencia suficiente para que pueda emular el software de la consola anterior. En declaraciones ofrecidas sobre el tema, estos ingenieros han afirmado que:

“Una con sola de generación actual con un chipset de la generación anterior sería tremendamente cara. Piensen en una PS4 o en una Xbox One con otros 200 dólares añadidos para costear las piezas adicionales y esta es una de las razones por la que Sony y Microsoft han evitado incluir compatibilidad con versiones anteriores en sus consolas actuales”.

Pero más allá de los costos, es indudable que podría hacerse pues un buen ejemplo fue el que dio Xbox para Xbox 360, quienes crearon un software de emulación individual para cada juego que le permitiera la compatibilidad con la nueva consola y es quizás allí donde radica el problema.

Pero no siempre se garantiza el éxito y ponemos nuevamente el ejemplo de algunos juegos de Xbox que todavía tienen problemas para ejecutarse en Xbox 360, aunque sean compatibles, pero es de esperar que con el avance de la tecnología esto pueda solventarse.

Una nostalgia difícil de olvidar

Es indudable que los usuarios no desean desprenderse de sus títulos favoritos y esto queda demostrado ante la avalancha de compradores de contenido digital de juegos pertenecientes a consolas anteriores y esto demuestra que muchos usuarios no desean desprenderse de sus viejas consolas para continuar jugando sus viejos títulos favoritos.

Y es normal que esto sea así pues a todos les encantaría poder seguir disfrutando de aquellos nostálgicos juegos pero por otro lado, sería imposible obviar los otros aspectos que impiden que la retrocompatibilidad sea absoluta entre las nuevas y viejas consolas, sin embargo, el futuro sobre este tema es bastante prometedor como se verá más adelante.

Cuando Sony lanzó la PS4 ningún título de su antecesora corría en ella, y quizás como consuelo a la petición de los usuarios, relanzaron títulos de la PS2 y PS3 remasterizados donde, obviamente, había que pagar, aunque los usuarios tuvieran esos mismos juegos en sus bibliotecas, pero ello no significa que Sony y Microsoft hayan disminuido el apoyo a la retrocompatibilidad,

Preservación del legado de los videojuegos

Sin duda alguna que lograr una absoluta retrocompatibilidad entre consolas cuyas arquitecturas estructurales son distintas representa un verdadero dolor de cabeza para las casas desarrolladoras y es ostensible que optarán por soluciones más practicas y menos costosas y que a la vez les proporcione beneficios económicos.

Como ya se dijo, las remasterizaciones son una excelente forma de retrotraernos al pasado y experimentar la magia de un viejo juego en la época actual, aunque a nivel de los usuarios que ya lo jugaron en sus versiones originales, signifique un gasto extra en sus finanzas.

Algunos dicen que solo la presión de los jugadores pudiera hacer realidad la absoluta retrocompatibilidad entre las consolas, presión ejercida a través de las compras del producto que ofrezca esta ventaja de la compatibilidad o la compra de viejos títulos de consolas anteriores, lo que animaría a las compañías a ser menos apáticos en el tema.

Pero pareciera que esa apatía ha dado paso a un marcado interés en preservar el legado de los videojuegos y así vemos como la PS5 tendrá la retrocompatibilidad con sus antecesora, al menos con algunos títulos de la PS4, pero para nada con las versiones más antiguas.

En el caso de Microsoft, ha apostado a la preservación de los mejores títulos de Xbox One y aseguran que la consola será compatible con la gran mayoría de sus juegos aunque de forma escalonada, aprovechando todo el potencial del hardware y no nos extraña que así sea, pues Microsoft siempre ha estado a la vanguardia en el cumplimiento de los deseos de sus usuarios.

Y en verdad nos alegramos que así sea pues para los jugadores, algunos títulos los marcan, dejan una huella imborrable en ellos y como dijo Phil Spencer “los videojuegos nos juntan a todos” y Microsoft lleva la delantera en la preservación de un legado que no debe perderse pues son el eslabón que unirán las viejas generaciones con las nuevas y sin duda alguna que la retrocompatibilidad será clave en el asunto.