En los últimos tiempos, uno de los factores que definen el valor de un videojuego es su capacidad de hacerse virales, pero Valorant es la prueba de que esto no siempre funciona.

El año 2020 ha sido tan peculiar en todos los eventos que han ocurrido que el mundo del entretenimiento ha tomado vías que no se esperaban. Desde la popularidad de series como Tiger King hasta las controversias por los estrenos de películas como Mulan o Tenet en cines.

El mundo de los videojuegos lidió con eventos relacionados con retrasos de alto perfil, desde Final Fantasy VII Remake y Cyberpunk 2077, así como la expectativa por la nueva generación de consolas.

Pero hubo estrenos altamente virales durante todo el año. Animal Crossing: New Horizons, Doom Eternal o Fall Guys dominando mucha de la conversación en redes sociales, así como el repunte de Among Us como juego comunitario.

Sin embargo, ninguno de estos títulos se compara con la viralidad que generó Valorant en la primera mitad de 2020.

Impacto inesperado

En términos de presentación, Valorant es uno de los juegos más interesantes que se pudieran ofrecer en este punto del mercado. Un First Person Shooter multijugador de 5 contra 5 con personajes llamativos, en un momento idóneo para recoger a los aficionados desmotivados por Overwatch.

Sumados a la máquina de hacer hype de Riot Games, que elevó sus intereses de expandirse más allá de League of Legends a un nivel más serio, el título tenía un potencial muy alto.

Su hype alcanzaría masa crítica en abril de este año, con la presentación de su beta cerrada bajo invitación. Estas invitaciones vinieron ancladas con drops de Twitch y una fuerte campaña entre Riot y la plataforma purpura que explotó en redes como Twitter o Reddit.

Gráfica de espectadores continuos de Valorant durante su etapa de beta
El promedio de espectadores de Valorant en Twitch durante su período beta alcanzó cifras récord en sus picos más altos. Cifras de SullyGnome

Las cifras hablan por sí mismas, con miles de canales en todo el mundo participando en partidas de Valorant y ofreciendo entradas a los espectadores. La demanda era la más alta que se pudiera imaginar y empezaron a hacerse análisis bastante exagerados.

Al igual que ocurriera con Apex Legends en 2019, aficionados del mundo del streaming han buscado un juego que sea la bala de plata que pueda derribar a Fortnite del pedestal como el rey de las transmisiones en vivo.

Pero, del mismo modo, Valorant no estuvo cerca de ser el “Fortnite Killer” que muchos hicieron ver (y vender) en aquel momento. Con el paso de los días, el fuego fue amainando y dejando de emitir el calor que una vez tuvo.

Objetivo cumplido y pulgares abajo

Hubo un objetivo tangencial que Valorant alcanzó gracias a su acuerdo con Twitch y fue darle un golpe letal a Mixer, quienes no recibieron visitas de importancia durante este período, a pesar de los intentos de Ninja de transmitir el juego por su cuenta.

Curiosamente, fueron los streamers de alto relieve del momento quienes dieron su opinión sobre el juego, tildándolo de repetitivo, anticuado, y sin ningún valor de rejugabilidad al no ser particularmente desafiante o llamativo.

Estos detalles hacían eco de la presunción de que se trataba de una versión de Counter Strike: Global Offensive con una skin que imitaba a Overwatch, además de ofrecer gráficas por debajo del estándar de la actualidad.

El tener un sistema de de seguridad altamente invasivo de las PC de los usuarios también fue puesto bajo la lupa, cosa que nunca fue resuelta por Riot Games, salvo la promesa de que no invadirán la data de los jugadores.

Pero el pico de popularidad de la beta de Valorant se mantuvo alto, siendo finalmente estrenado el 2 de junio para todo el público.

Baño de realidad

Más allá de la viralidad de la beta de Valorant, el juego real probó que el hype no bastaba para crear un título exitoso, sino que hace falta algo de sustancia para sostenerse.

Valorant confiaba en que su historia, personajes y gameplay podían sostener el nivel de impacto que habían desarrollado en su beta, pero en realidad esto no era posible. Simplemente, la magia se había perdido.

De los miles de streamers que hicieron un gran número de suscripciones con el shooter de Riot, la mayoría volvió a su zona de confort, a juegos de mayor resonancia o que prefirieran más. Por otro lado, sus ambiciones de crear una liga de Esports a partir de allí, no han tomado forma por falta de interés.

Lo más impactante es que su caída del pedestal no se debe a que llegara un nuevo juego que lo reemplazara, sino que ocurrió de manera natural. Había otras cosas que jugar y 2020 ha traído muchas ofertas mejores, pero Valorant sigue allí para quienes estén interesados.

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