Rostro enmascarado de Goblin Slayer mirando de frente a la cámara con sus ojos enrojecidos

La implementación de la fantasía tradicional occidental en el anime ha sido una tradición con muchos años en la industria. Hasta el día de hoy sigue siendo uno de los géneros más queridos por su afición.

Con el paso del tiempo, las historias se han ido moviendo en una dirección relativamente cómoda. Relatos de héroes y villanos, leyendas y profecías, reinos fantásticos e imperios del mal.

Del mismo modo, se narran historias de camaradería entre aventureros, la reacción y respuesta de la sociedad hacia sus actividades, que van adquiriendo un importante crecimiento. Es aquí cuando entra en escena la producción de Goblin Slayer.

La serie de novelas ligeras elaboradas por Kumo Kagyu e ilustradas por Noboru Kannatsuki, ofrecieron una historia en un mundo de fantasía tradicional pero con un giro subversivo que lo hace destacar.

El peso de los monstruos

La primera historia de Goblin Slayer ha tenido su justa medida de análisis, especialmente desde la transmisión de su adaptación al anime. Principalmente debido a una de las escenas que ocurren en el mismo, que omitiremos en detallar.

Una joven sacerdotisa se une a un grupo de aventureros novatos que adquieren una misión para atacar un nido de goblins en una cueva. Todas estas situaciones cumplen con las tradición de los RPG, sean de mesa o videojuegos, de un grupo que acude a combatir contra monstruos.

Confiados en sus habilidades, los jóvenes llegan a la cueva y a medida que llegan a sus profundidades, son rápidamente aniquilados por los aparentemente frágiles oponentes de una manera excesivamente gráfica, la sacerdotisa sobrevive únicamente por la llegada del héroe de la serie, Goblin Slayer.

Explicando escuetamente las razones por las cuales fueron abatidos los aventureros, el enmascarado derrota uno a uno a la veintena de goblins que habitaban la caverna, incluyendo a sus crías, de manera brutal, eficiente y sin misericordia.

A partir de allí, la sacerdotisa se convierte en acompañante de Goblin Slayer de manera voluntaria y sus aventuras se transforman en una exploración de un mundo de fantasía completamente desprovisto del idealismo heroico que viene unido al género.

Goblin Slayer y la lógica dentro de la fantasía

Cuando se arranca el idealismo de un héroe en un mundo lleno de adversidades, podemos tener una historia marcadamente aburrida si no se realiza adecuadamente. Ser un adalid que lucha por la justicia debe tener un objetivo definitivo dentro de su universo.

Acabar con el rey demonio, derrocar al imperio maligno o hasta una venganza personal son las estructuras normales a las que se acude en la fantasía heroica. Goblin Slayer no va en esta dirección prácticamente nunca.

Su protagonista es un aventurero decidido y determinado a destruir a todos los goblins que pueda encontrar con sus propias manos. Sin importar si son 2, 20 o 200, los pequeños humanoides verdes deben morir.

No es una decisión tomada a la ligera, al ser testigo y sobreviviente de su crueldad, así como conocer de antemano sus intenciones de sobrevivir sin importar el costo en un mundo que es hostil para ellos.

Para el resto de los aventureros los goblins no son más que un escalón para conseguir sus logros de ser héroes de renombre. Anclados a la tradición del mundo de los RPG, los aventureros son arquetipos, al punto de no tener prácticamente nombres como tal y tener la intención de llegar a lo más alto.

Pero una vez se supera a un dragón o a un basilisco, ¿qué puede importar una pandilla de goblins?

El trabajo que nadie quiere

 

Goblin Slayer mostrando y cuidando de todo su armamento

Al ser los monstruos de menor rango de la jerarquía de su mundo, los aventureros dan por hecho que siempre podrán acabar con ellos y que su amenaza es mínima. Sin embargo, los pobladores y personas inocentes que son víctimas de los ataques de estas criaturas no pueden decir lo mismo.

Al haber sido una víctima de estos asedios, el protagonista enmascarado se dedica de manera obsesiva a evitar que los goblins asesinen a personas inocentes, atacándolos en sus refugios y destruyendo sus nidos. En un estilo muy similar a The Punisher de Marvel Comics.

Este símil es el más indicado a la hora de comparar a Goblin Slayer con otro personaje del entretenimiento. Ambos víctimas de pérdidas familiares a causa de enemigos específicos, conducen su venganza a través de la ejecución implacable y específica de estos enemigos.

Perfeccionando sus técnicas de manera obsesiva, matar a sus enemigos se convierte en su razón de ser y cualquier cosa aparte se transforma en secundaria y poco importante. Esto incluye a los personajes de apoyo de la serie y sus perspectivas, que quedan completamente hundidas por las del protagonista.

¿Héroe repulsivo?

Quizá pocas personas podrán concordar con el hecho de que Goblin Slayer tenga semejanzas con otros protagonistas de anime contemporáneos, pero el héroe de rango plateado puede detectar su linaje dentro del árbol genealógico de personajes estelares de fantasía.

Su principal semejanza es que, sin importar las circunstancias, la historia va a validar su perspectiva o, en términos simples, siempre va a tener la razón. Sin importar lo dramáticas de las circunstancias o lo demenciales que son sus métodos, Goblin Slayer está validado por el mundo que lo rodea.

Esto no es una crítica sino una observación de esta narrativa, dado que para poder relatar esta historia que derriba los ideales de los héroes, es necesario que su extremismo tenga sustento.

Su primera temporada en anime fue altamente controversial en su primera transmisión debido a su primer episodio, sin embargo, logró perdurar hasta llegar a desarrollar y estrenar una película oficial en 2020. Su manga y novela ligera continúan en publicación, por lo que todavía resta por conocer el desenlace de Goblin Slayer.