El Soulslike es probablemente el género más joven en desarrollar una base de aficionados tan dedicada y defensiva dentro del fandom de videojuegos.

Disparados por el éxito de Dark Souls y apuntalados por las secuelas de esta saga, así como por Bloodborne o Sekiro, se trata de un estilo definido exclusivamente por su enfoque.

Dificultades altas, enemigos y desafíos poderosos desde el mismo inicio y un gameplay que recompensa el esfuerzo y la tenacidad del usuario. Con estos aditivos, se trascendieron designaciones como RPG de acción o aventura y crear su propio espacio.

Pero hoy, punto de inflexión en la industria por el estreno de PlayStation 5 en el mercado, se le da una visión fresca del género al estrenarse el remake de Demon’s Souls. La obra de FromSoftware reeditada por Bluepoint Games marca un potencial renacimiento del género.

No se debe a un estancamiento de este estilo de juego, dado que todavía muchos títulos apuestan por un enfoque similar a pesar de un estilo de juego distinto, como por ejemplo Dead Cells.

En cambio, Demon’s Souls presenta el potencial que puede ofrecer la PlayStation 5 como sistema para este tipo de experiencias. Dado que los Soulslike dependen eminentemente de la capacidad del jugador para controlar sus acciones en un ambiente letal, la nueva forma de percibir los juegos con el DualSense será fundamental.

El mando de la consola de Sony, con su sistema háptico que se sostiene en el audio del juego su manera de ofrecer vibraciones específicas a cada momento. Esto altera la percepción misma del juego y las reacciones de los jugadores.

Ante esta peculiaridad completamente nueva para los jugadores, se ofrece una experiencia familiar para muchos. Una historia conocida pero con una nueva forma de ser narrada, y una generación de jugadores que no vivieron sus tiempos dorados. La aventura nos aguarda.

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