La novena generación de consolas de videojuegos ya comenzó de manera oficial con los estrenos de PlayStation 5 y Xbox Series X/S en el mercado.

Las poderosas consolas de Sony y Microsoft compiten cabeza a cabeza en un duelo cerrado de capacidades técnicas y redefinición de los límites gráficos y técnicos a los que se puede llegar. Pero una compañía ha decidido establecer tienda aparte en el mercado de los videojuegos.

El enfoque de Nintendo hacia la industria de videojuegos es único y prácticamente irrepetible en todo el mercado. Gozando de condiciones específicas, la casa japonesa entendió que correr no es la única forma de ganar una carrera.

Para ello hay que revisar la historia de cómo llegaron a este tipo de consideraciones y desarrollaron una metodología completamente distinta que continúa expandiendo los límites del gaming.

Deteniendo los mano a mano

La última generación que vio a Nintendo al tope de la cadena alimenticia de la industria de videojuegos fue la cuarta generación, con la Super NES (Super Famicom en Japón) dominando el mercado. La confianza generada por su predecesora, la evolución de su poder y un rico catálogo de juegos así lo avalaron.

Esta confianza les permitió preservar una fanaticada sólida para su siguiente proyecto, la Nintendo 64. A pesar de tener un nivel impresionante y una cantidad enorme de clásicos legendarios, termino palideciendo ante la nueva y poderosa competidora, la PlayStation de Sony.

Para la sexta generación, Nintendo tenía la presión de competir contra el gigante de la informática en inferioridad de condiciones tanto en el terreno técnico como en el del aprecio del público. El resultado fue horrible, al llevar a su Gamecube a una derrota contra la icónica PlayStation 2 e incluso, ante la nueva apuesta de Microsoft, la Xbox.

Ahora eran dos gigantes informáticos tomando el terreno de las consolas de los videojuegos, enfilando sus armas a un desarrollo sin precedentes en la industria. Nintendo simplemente no estaba lista para correr tan fuerte, pero encontraron la manera de seguir con vida.

Wii would like to play

En noviembre de 2006, Nintendo estrenó la consola Wii y causó una revolución en la industria al modificar la manera en la que se operaban los videojuegos.

A través de su mando Wii Remote, se dejaban atrás los controladores tradicionales para dar paso a un sistema de detección de movimiento que obligaba a los jugadores a alterar por completo su perspectiva de los juegos.

Aunque hubo alguna resistencia de parte de los puristas, la simple interfaz de Wii alcanzó miles de aficionados en un corto tiempo, especialmente en mercados inusuales para la industria, como los adultos mayores.

Lejos de apelar a juegos de alto nivel técnico como PlayStation 3 y Xbox360, los títulos de Wii eran simples y de fácil acceso, buscando explotar el poder de su interfaz y expandir las maneras de disfrutar un juego.

Simplemente, la Wii conectó con los jugadores como no lo hacía la competencia y ese fue el enfoque a partir de allí, al punto de estrenar su último juego en 2020.

Mejorando la experiencia

En la siguiente generación, Nintendo exploró nuevamente alternativas a la experiencia de juego con la Wii U, al proponer la presencia de juegos tanto en la pantalla de un televisor como en una pantalla pequeña en su mando personal.

Permitiendo continuar el juego mientras se cambia la perspectiva. Esto fue visto como un método excelente en teoría, pero no tuvo el arraigo esperado al ser considerado muy complejo para los mercados que habían disfrutado del diseño simple de su predecesora.

Pero esto no fue una derrota total para Nintendo, a pesar de que su consola palideció ante sus competidoras en ventas. Uniendo el poder de sus plataformas portátiles, Nintendo 3DS con la idea general de la Wii U, nació la idea más reciente de la marca.

Con Nintendo Switch nacería un impacto social similar a lo que se vio con Wii. Una consola adaptada a las necesidades de gamers que buscaban una experiencia con menores necesidades competitivas.

Pudiendo ser consola de mesa o portátil, con mandos separables y reemplazables, se presentó un sistema ajustado a la comodidad de los jugadores. De nuevo, alterando nuevamente el sistema habitual de la industria.

El éxito superó todas la expectativas en un mercado dominado por PS4 y Xbox One, sumado al hecho de que se trataba de un sistema que llegaba “tarde” a los estrenos generacionales del resto de las marcas.

Estrategia única

A partir de este momento la estrategia de Nintendo quedó completamente expuesta: alejarse de la competencia en todos los niveles posibles.

No se estrena nada en el período que sus rivales lo hagan ni se compite de poder a poder. En lugar de eso se enfocan todas las armas en la dirección de sus franquicias exclusivas y en la incorporación de juegos independientes con una estética favorable a su sistema.

Estética es la palabra clave en este ámbito, al ser fundamental para los juegos de Nintendo el sentirse frescos y nuevos a la vez que tradicionales y confiables. En lugar de construir motores de juego de alto poder, la apuesta es ofrecer confianza, jugabilidad sólida y un estilo distintivo.

En términos simples, un juego de Nintendo no puede ser replicado por nadie y esa es su apuesta para el futuro.

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