No existe un fenómeno social como Pokémon en la cultura pop global. Una serie alabada a diestra y siniestra por ser en partes iguales emocionante y llena de sentimientos positivos.

A través de los monstruos de bolsillo, Gamefreak, The Pokémon Company y Nintendo lograron crear una figura comparable a Mickey Mouse o Superman como marcas culturales con arraigo real para los espectadores.

Poniéndolo simple: Pokémon es importante y valioso para millones de personas. Pero, por otro lado, la manera de llegar a este punto ha sido muy distinta para Japón y para Occidente.

Esto se debe a una fundamental diferencia en las campañas publicitarias, estudios de mercado y presentación final del producto multimedia. Siendo el anime y los videojuegos  un punto fundamental para entender las diferencias.

Lo que es y lo que quieren hacer ver

Si bien existen diferencias estructurales sobre cómo se vendió Pokémon en su estreno hace ya dos décadas, la serie es la misma en su estructura. Ash (en Occidente) y Satoshi (en Japón) son la misma persona y sus desafíos y motivaciones son los mismos.

Un pequeño con la voluntad de vivir su sueño y recorrer un mundo fantástico lleno de criaturas y convertirse en un maestro entrenador. Pero es aquí donde comenzamos a ver las diferencias en la presentación.

Hay que entender que la distribución de este anime fue una de las más singulares del mundo, al involucrar a la hoy infame 4Kids Entertainment como responsables de la localización de animes durante inicios del siglo XXI.

Los doblajes localizados fueron esenciales para hacer de los animes un producto mucho más pasable para el mercado americano. Los openings y endings que hemos escuchado en nuestras mentes por años fueron parte de lo que alimentó la visión occidental de Pokémon.

Campeones vs Exploradores

Ver lado a lado el contenido de Pokémon en inglés y en japonés podemos encontrar una batalla de ideales en donde el viaje para conocer el mundo es lo más importante para nuestros héroes en la versión original.

La experiencia de vivir toda una aventura al aire libre con los monstruos de bolsillo es el tema, y queda demostrado en los comerciales de productos de la serie. Invocando un sentimiento de cariño y de identificación.

https://youtu.be/Hzr5_dGwcKw?t=36

Mientras tanto, en el lado americano de la cuestión (que siempre se trasladó a Latinoamérica y Europa) el tema era mucho más rudo. Buscando que lo colorido de la presentación de Pokémon pase a segundo plano y establecer una mecánica competitiva.

Esta versión va al 100% con una visión exaltada del sueño de Ash. Ser el mejor, el campeón de la Liga Pokémon, superar a todos y no tener rival. Ganar por sobre todas las cosas, reunir más Pokémon y estar por encima de todos.

Una expresión del sentido de la aventura y del aprecio por la naturaleza frente al excepcionalismo representado en el triunfo en batallas Pokémon y la captura de todos en la lista.

No hay respuesta correcta

Lo más afortunado de notar esta situación es que no existe una respuesta correcta al final de este dilema. Como aficionados tenemos la potestad de decidir qué es lo que nos gusta y qué dejamos de lado.

La mayoría de los puristas del anime tienen una idea bastante negativa de la versión de 4Kids de Pokémon en la actualidad, con buenas razones. Esta edición cortó contenidos y editó elementos para que fueran “menos anime” y llegar mejor al público americano.

Obviamente Pokémon no fue el único anime afectado, pero fue el más lucrativo para la compañía, al estar conectado de forma indeleble con la serie de videojuegos de Nintendo. Fuese la manera deseada o no, la versión occidental de Pokémon marinó la percepción de la serie en toda su afición.

En Estados Unidos, Ash es Ash y nunca ha sido Satoshi. En América Latina, James es Jamememes e incorpora coloquialísmos a su dialogo sin ningún empacho. Pokémon es la muestra fundamental de cuando la localización de un anime le ha servido.

Esto se debe a circunstancias muy específicas de tiempo, de lugar y de la obra misma. Esto no habría podido ocurrir con Evangelion y ciertamente no ocurrió con One Piece, a pesar de haber estado en manos de 4Kids.

Curiosamente, Yu-Gi-Oh! fue la principal víctima de todos los aspectos negativos de la localización, al punto de perder todo su valor original para mantener al mercado global. Hasta finalmente salir de las manos de 4Kids tras su quiebra.

Pero lo más valioso de esto es que Pokémon ha salido a flote. Los valores primordiales de Pokémon se han terminado exaltando más allá de como lo han querido hacer ver en publicidades. Basta ver Pokémon GO o Pokémon: Twilight Wings para entender que los valores fundamentales de Pokémon siguen allí.

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