Ya la ceremonia de The Game Awards 2020 está en los libros de historia, con The Last of Us: Part II como el gran ganador y numerosos juegos destacando en todas las categorías.

Pero si hubo un juego que se siente bastante colocado al margen es sin duda Animal Crossing: New Horizons. No solamente por sus valores netos como videojuego sino por el período tan peculiar en el que tuvo su aparición.

La obra de Nintendo Switch no es una obra particularmente llena de virtudes en el terreno tradicional de los videojuegos. No es gráficamente realista ni está lleno de escenas de alta resolución y profundidad.

No hay acción ni aventuras, no hay elementos explícitos ni el contenido “maduro” del que ostentan los candidatos a juego del año en esta entrega de premios. AC: New Horizons es un juego simple y con un objetivo claro, la construcción y desarrollo de diversión sana con nuestra propia creatividad.

El increible timing del juego, sin embargo, es la clave de un éxito imposible de replicar.

No estaba solo

Animal Crossing: New Horizons era muy esperado por los fans de Nintendo Switch, especialmente tras tener la aparición de Isabelle meses atrás en Super Smash Bros. Ultimate.

Su estreno el día 20 de marzo de 2020, formaba parte de los albores iniciales del fenómeno que definió a todo el año: la cuarentena de carácter obligatorio que fue necesaria para evitar el contagio de COVID-19.

Con la pandemia alcanzando a todo el mundo, la mayoría de la población se refugió en sus hogares y se remitió al uso masivo de entretenimiento digital, con los videojuegos teniendo un impacto gigante.

Muchos detractores asumen que Animal Crossing fue el único beneficiado por estar allí en ese momento. Pero la realidad les da una bofetada, al estar bastante claro que AC no estaba solo en la lista de estrenos del momento.

DOOM Eternal coincidiría con este estreno el mismo día, con la llegada de Call of Duty: Modern Warfare 2 Campaign Remastered y Persona 5 Royal una semana después. Con el paso de las semanas veríamos a Resident Evil 3 Remake y Final Fantasy VII Remake.

Todos y cada uno de ellos generaron una gran viralidad dentros de sus espacios sociales, pero Animal Crossing estuvo allí de manera persistente. Era el juego para compartir, para drenar y tener un ápice de calma y felicidad en medio de un mundo que se mostraba muy hostil.

Catarsis insuficiente

A pesar de ofrecer un factor positivo para el mundo gamer, la necesidad de imponer una intención artística exacerbada con obras esencialmente cinemáticas, así como la explotación de la viralidad y del entretenimiento comunitario terminaron imponiendo su valor en la cultura gamer.

Obras notables pero autocomplacientes como The Last of Us: Part II y títulos de entretenimiento grupal competitivo como Among Us y Fall Guys marcaron la recta final del 2020. Ya con una necesidad alocada de volver a la normalidad, había que insistir en juegos fantásticos en lugar de calmados.

Todo esto con la nueva generación de PlayStation y Xbox rondando por todo el año como una de las promesas más grandes de la industria. Haciendo del año en el mundo del gaming uno difícil de valorar por lo presentado en relación a lo prometido.

Animal Crossing: New Horizons se llevó el premio de Mejor Juego Familiar en The Game Awards 2020, como una medalla de consolación. Un reconocimiento muy tibio para un título que marcó al mundo como pocos.

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