Esta es la segunda parte de nuestro armado de una PC gamer, para conocer los primeros dos componentes en los que debes fijarte antes, visita el primer artículo de esta serie en la que hablamos del procesador y la tarjeta madre.

Ahora que ya contamos con una base adecuada, hay que completar bien el armado para que rindan al máximo y, sobre todo, tengamos una build equilibrada a la par o mejor que las consolas de nueva generación. Eso sí, también ofrecemos una alternativa ligeramente más barata sin perder demasiado valor.

Para esto necesitaremos tarjetas de memoria RAM, medios de almacenamiento y fuentes de poder. Las primeras son componentes en los que puedes ahorrar a corto plazo si tu presupuesto se te está quedando corto, mientras que la fuente de poder no es un componente en el que puedas ahorrarte nada, debes apuntar a una buena desde el inicio.

Atento a las frecuencias

Entonces, empecemos con las memorias RAM recordando la necesidad del PC gamer de investigar. Si buscas bien conseguirás que los procesadores de AMD tienen cierta “debilidad” con las RAM, una memoria muy lenta (2133 Mhz) hará que no le saques todo el rendimiento a tu Ryzen. Este problema se presentó en los primeros Ryzen de la serie 1000 así que atento a comprar memorias demasiado lentas si te decantaste por el Ryzen 1600.

Tarjetas RAM de Tridentz.

Por otro lado, los Ryzen de la serie 2000 y 3000 sufren menos de este problema, pero sí pueden aprovechar mejor las altas frecuencias de una RAM de más de 3200 Mhz. Por lo tanto, dado que estos componentes son baratos, recomendamos comprar memorias de 3200 Mhz si compraste un Ryzen de AMD o de 3000 Mhz si te fuiste por Intel.

La elección con más valor

Aún así es más importante la cantidad de memoria y módulos. La tarjeta madre que elegimos tiene 4 slots, por lo que podremos comprar 4 RAMs de 8 GB y tener 32 GB en Quad-Channel (ya explicaremos este concepto). Sin embargo, como vamos por una “value build” 16 GB de RAM de 3200 Mhz dividida entre dos tarjetas de 8 GB en Dual Channel serán nuestra elección ya que 32 GB es overkill para jugar.

Siempre serán mejores dos módulos RAMs de 8 GB que una sola 16 GB. El Dual Channel es una funcionalidad que, sin ponernos muy técnicos, permite el incremento de rendimiento gracias a que tu procesador puede acceder a dos módulos de memoria en bloques de 128 bits en lugar de 64 bits. La diferencia es la noche y el día por lo que ve por dos módulos de 8 que te costarán unos 100 dólares, más o menos.

Comparativa entre frecuencias RAM.
El YouTuber Jayz facilitó una comparación de FPS entre frecuencias altas y bajas y la diferencia fue notable. Shadow of the Tomb Raider corría mejor con frecuencias más altas en un Ryzen 3600.

Acuérdate de tomar como referencia la moneda americana para luego transformar eso a tu moneda local y luego buscar en tu región una tienda que venda cerca de esos precios. En cuanto a marcas, Team, G-Skill, Adata, Crucial y Corsair están bien.

Por último, si no tienes el presupuesto para 16 GB, compra entonces solo 8 y asegúrate de comprar una segunda tarjeta en el futuro. Para que funcione bien tiene que ser de la misma frecuencia y latencia, así que no te compliques y simplemente compra una idéntica a la que ya tienes. La instalación es sencilla pero para activar el famoso Dual Channel tienes que instalar una en el módulo número 1 y la otra en el módulo número 3, aunque hablaremos de esto más adelante.

Modulos de instalación de RAM.
Modulos 1 y 3 o 2 y 4 para activar Dual Channel.

SSDs y HDDs

Como dijimos, la primera manera de ahorrar en la build es comprar 8 GB de RAM (y comprando 8 más luego) y la segunda sería en este apartado. Tener un SSD no es necesario pero vaya que se nota, además, ¿para qué armar una PC gamer si no vas a tener un SSD como Xbox Series X/S o PlayStation 5? Así que esta build incluirá uno o dos SSDs.

SSD de Western Blue.
Los SSDs lucen como disco duros más delgados y pequeños.

Entonces, hay varias opciones. Comprar un SSD Sata de poca capacidad para empezar, y luego, con el tiempo, comprar otros discos de mucha capacidad. Esta es la opción más ahorradora en cuanto a inmediatez, comprar los medios de almacenamiento en partes, empezando por un SSD de 120 GB (20 dólares) o uno de 250 GB (30 dólares). Las primeras semanas no podrás jugar los títulos más pesados, pero cuando compres más discos sí.

Elecciones cruciales

Luego de ese primer SSD Sata, puedes comprar otro SSD NVME M.2 (se atornilla a la tarjeta madre) de 1 TB y otro disco duro de 1 TB. Cuestan respectivamente 100 y 50 dólares y aumentan el precio de la build considerablemente, pero básicamente te dejan descargar básicamente todo lo que te apetezca (incluso Call of Duty, sí) sin pensar en las consecuencias.

Si consideras que 2 TB y un SSD de 120 GB es demasiado, la opción “value” es comprar un SSD de 500 GB y otro disco duro de 500 y mover a los juegos de acuerdo a tu conveniencia. Los SSDs son decenas de veces más rápidos que un disco duro, por lo que es ideal tener el juego preferido allí para evitar tiempos de carga.

SSD M.2 atornillada en la tarjeta madre.
Los SSD M.2 son más rápidos, pequeños y caros.

En cuanto a marcas hay muchas, pero Samsung es la más segura por los años de garantía, también es la más cara eso sí. Otra marcas recomendables son Western Blue, Crucial y Adata, todas estas suelen hacer descuentos en sus SSDs en Amazon y Newegg por lo que estar atento no está de más.

Fuentes de poder

Este componente es el que gestiona la energía de tu PC, una buena te protegerá a ti y a tu PC de una sobretensión, y una mala te dejará con un case quemado. Desde este componente parten casi todos los cables, por lo que todos los componentes se conectan a esta.

En este sentido no recomendamos usar una fuente que tengas de otra PC, mucho menos si tiene mucho tiempo en esa PC que “ya no se usa”. Quizá puedas aventurarte con disco duros antiguos o incluso módulos RAM, pero la fuente es recomendable comprarla nueva.

 

Entonces el primer factor a tomar en cuenta es el “80 Plus”, esto es básicamente una certificación de que la fuente es eficiente y que usa el 80% de la energía que “extrae” de la toma de la pared. A estas alturas básicamente cualquier fuente certificada pertenece a una gran marca y te servirá, por lo que asegúrate que tenga el certificado 80 Plus.

600 vatios en adelante

Luego, el otro factor son los vatios. La gran inmensa mayoría de PCs necesitan una fuente de entre 500 y 600 vatios, y es que casi todos tienen una tarjeta gráfica de gama media hacia abajo. Las gráficas menos potentes funcionan sin problemas con fuentes de 450 vatios, pero acá vamos por una opción value para la fuente.

Por lo que apuntaremos a un tarjeta gráfica midrange (hablaremos de cuáles son las opciones en el futuro) y por eso necesitaremos de una fuente 80 Plus Silver de al menos 600 vatios, pero, si te alcanza, puedes comprar una de 650 o 700. Lo que sucede es que las nuevas tarjetas gráficas, las que más energía necesitan, son cada vez más eficientes, por lo que puede que 700 vatios sea overkill si no piensas comprar una RTX 3090.

Comparativa entre las fuentes 80 Plus.
Como ven, ni siquiera la fuente más cara llega al 100% de eficiencia.

No te preocupes, tener más vatios de los necesarios no es malo, pero sí puede representar un gasto innecesario. Entonces busca en tu red de tiendas locales una fuente de 650 vatios 80 Plus Bronze o Silver, los precios rondarán los 100 y 150 dólares. Las marcas confiables son EVGA, Corsair y Seasonic, pero es probable que en tu mercado local hayan otras marcas más baratas.

La fuente de 650W de Corsair es una buena opción.

Entonces, si te encuentras corto de presupuesto recuerda investigar estas fuentes antes de adquirirlas. Si están a la venta, alguien las ha comprado y probablemente ya ha hecho una review en YouTube, visita los medios oficiales de estas marcas y asegúrate de que la fuente ha funcionado bien con el resto de componentes que piensas comprar.

Resumen final

De esta manera, nuestra “value” build ya escala a los 550 dólares. La tarjeta madre que elegimos es la Asus Prime b450-a Plus, el procesador el AMD Ryzen 3600 costaban 300 entre los dos. Y ahora los módulos RAM de 8 GB de Corsair costarán entre 50 y 60 dólares ambos, la fuente de poder también de Corsair costará 100 y los dos discos de almacenamiento de Kingston (un SSD de 500 GB y un HDD de 1 TB) costarán otros 100 ambos.

Eso sí, si usamos la opción barata (solo un módulo de RAM y solo un SSD de 256 GB) el coste rondaría los 450 dólares, pero con la promesa de mejorar estos aspectos con el pasar de los meses.

De esta manera, nuestra PC gamer de última generación ya cuesta aproximadamente 600 dólares (o 450) y todavía nos falta la tarjeta gráfica (la siguiente parte) y los últimos accesorios.

Productos recomendados

Recomendamos la marca Corsair tanto para la fuente como para las memorias RAM porque ofrecen garantías de dos años para ambos productos. Sus productos son de calidad para los gamers que buscan el mejor valor por su dinero y sus productos se consiguen en cualquier región.

Por su parte, el disco WD es lo mejor que conseguirás en medios de almacenamiento no sólidos, perfecto para guardar todo lo que no estés jugando y con un porcentaje de fallas muy bajo. Y, finalmente, el SSD m.2 de Crucial tiene su propio software y es de los SSDs con más valor del mercado que pertenece a una de las marcas conocidas y con un porcentaje de falla muy bajo.

Así terminamos nuestra segunda parte de cómo armar una PC gamer de última generación. En la tercera aparte abordaremos el componente más caro de nuestra build y quizá el más importante para todos los jugadores, la tarjeta gráfica o GPU. ¿Estás armando tu propia PC gamer? Si tienes alguna duda o sugerencia sobre nuestra serie, no olvides escribirnos en los comentarios.

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