Tras reportes de que Codemasters estaba prácticamente en la bolsa de Take-Two Interactive, el estudio de videojuegos terminó en las manos de Electronic Arts.

La compañía norteamericana superó la oferta de los líderes de 2K Games del pasado mes de noviembre, lo que les permitió retractarse del contrato inicialmente aceptado. Llegando así a las filas de la poderosa distribuidora.

EA pone en la mesa $1,2 mil millones de dólares para tomar por completo el estudio de videojuegos y todos sus contenidos. Como casa dedicada al desarrollo de videojuegos de carreras con automóviles reales, además de tener la licencia de crear títulos oficiales de la Fórmula 1.

Este es el tema central del duelo entre Take-Two y EA por hacerse de los beneficios de Codemasters. Como los cabecillas de los títulos deportivos anuales en el mercado, el hacerse con el servicio de un estudio ya experimentado con el mundo del deporte motor es un plan perfecto.

En noviembre, todo estaba definido en favor de Take-Two, al anunciarse que esta compra se completaría a inicios de 2021. Pero EA ganó la guerra con un billetazo más grande, quedándose con el control al final del día.

Mismas reacciones

A pesar del cambio de nombre, es muy factible que estamos ante los mismo problemas en este caso. Codemasters podría ser una víctima de las políticas internas de monetización excesiva en videojuegos de alto relieve.

Dejando de lado el estilo de 2K Games para pasar el equipo de las mecánicas sorpresa de Electronic Arts. Marcadas por tener un punto tan álgido en su alcance a menores de edad que tuvo que intervenir la ley de diversos países para detenerlas.

Por otra parte, la experticia de Codemasters con juegos de carreras puede llegar a implementarse en juegos de la casa. Es al menos lo que pueden esperar los aficionados como positivo.

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