Una de las especies en peligro de extinción en los videojuegos son los autores con visión propia. A medida que se hace más corporativa, la industria busca eliminar a los nombres propios cada vez más rápido.

Pero esto no parece ocurrir tan rápido en Japón como en Occidente, por lo que nombres como Hidetaka Miyazaki son reconocidos globalmente como mentes maestras de un medio que lucha constantemente por tener mérito artístico.

No debemos engañarnos. La obra de Miyazaki es artística dentro del criterio que hace a los videojuegos perdurar más allá del tiempo, al ofrecer una perspectiva que se dio por muerta: la justificación del esfuerzo.

Las obras de su estudio FromSoftware permanecen en el imaginario colectivo de manera recurrente, a pesar del abandono que podría esperarse del paso del tiempo y la reducción de la relevancia. Especialmente cuando los principios fundamentales de sus juegos son reformulados y adaptados más allá de su concepto inicial.

Pero, ¿quién es Hidetaka Miyazaki? El hoy presidente de FromSoftware es una de las anomalías más grandes de los videojuegos, al tener un pasado que no está marcado por su presencia.

A fuerza de libros e imaginación

La infancia y juventud de Hidetaka Miyazaki estuvieron marcadas por una vida ajustada y estricta. En su hogar natal no había dinero de sobra para invertir en lujos y se tenían una visión férrea sobre el tipo de educación y formación que debía tener.

En consecuencia, no había videojuegos en su vida. Sin consolas ni portátiles, su escape se daba a través de libros e historias impresas. Un lector voraz, Miyazaki era dado a pasar horas en la biblioteca descubriendo toda clase de mundos a través de la letra impresa.

Incluso, era capaz de consumir tiempo leyendo libros en inglés, a pesar de no comprender el idioma en lo más mínimo. Fue en este punto que comenzó a desarrollar su afición por los juegos de mesa y de rol como Dungeons & Dragons.

Su formación profesional lo llevó todavía más lejos del estandar del gaming, al ser un graduado en Ciencias Sociales y trabajando como administrador en una escuela en sus primeros años de labor.

Llegando tarde a la fiesta

Sin una vida apegada al mundo del gaming, con una formación alejada del mundo tecnológico, lucía imposible que Miyazaki incursionara en el mundo del gaming. Pero esto fue a lo que aplicó a sus 29 años.

Llegando a FromSoftware tras ver cerrarse varias puertas en su cara, la visión del autor rendiría dividendos al iniciar como parte del staff de Armored Core. La serie de mechas que vio sus primeros albores en la PlayStation original.

Sin embargo, su momento de gloria estaba reservado para un proyecto que la compañía estaba por abandonar, Demon’s Souls. Rescatando una producción e impregnándola de una identidad diferente, la historia de fantasía oscura despegó su carrera para nunca más mirar atrás.

Como un juego de rol lleno de acción, combates y peligros, se buscaba crear la misma sensación de un juego de mesa (el peligro de perder en cualquier momento por una mala racha) pero sin perder la acción trepidante de un videojuego de alto nivel. Enfocándose en la dificultad y en el valor de enfrentar individualmente a un enemigo arrollador.

Almas oscuras

Hubo un problema fundamental con Demon’s Souls: no tuvo ningún éxito en ventas en su etapa inicial. Aplastado en el mercado por casi todo lo que había en PlayStation 3 en el país del sol naciente, Sony perdería la fe en Miyazaki.

Todo esto cambiaría a medida que el juego se dio a conocer en Occidente. Desarrollando una afición de culto de la noche a la mañana, Demon’s Souls parecía ser la respuesta a las plegarias de un fandom que buscaba juegos que se salieran de la norma que la industria buscaba imponer.

Las compañías Atlus (para Norteamérica) y Bandai Namco (para Europa) saltaron a la oportunidad y llevaron al oscuro juego japonés con mayor dificultad de PS3 a todo el mundo, rompiendo la marca de las 100.000 copias. Una inyección de adrenalina que elevó el valor de FromSoftware.

Pero la marca Demon’s Souls le pertenecía a Sony, así que FromSoftware tuvo que crear una obra que fuese su sucesora espiritual. Es así como nace, con el respaldo económico de Bandai Namco, el fenómeno Dark Souls, así como la metodología de trabajo de “Total Direction” de Miyazaki.

Omnisciencia

Una de las demostraciones del salto de director de videojuegos a autor central de la obra es la metodología que Miyazaki establece a partir del desarrollo de Dark Souls. Su sistema de dirección total sigue tres puntos fundamentales, con sus correspondientes componentes.

Control completo

El primer criterio es que Hidetaka Miyazaki es el responsable de todas y cada una de las facetas del proceso creativo, incluyendo cada línea de dialogo, cada menú de selección, nombres, objetos y assets, con la respectiva descripción y ubicación de cada uno.

Además, toda la historia y mitólogía, las opciones y ramificaciones de las mismas y las fuentes usadas como inspiración están bajo su mando. El audio y el video, el proceso técnico y creativo en pleno son suyos

Asumir la responsabilidad plena

Cada uno de los miembros del staff asignado para el juego tiene una libertad plena para trabajar en las facetas del juego que les correspondan, siempre que mantengan a Miyazaki informado.

El autor tiene la voz final en cada momento, pero en el caso de que algo salga mal o exista un retraso o inconveniente, la responsabilidad es 100% suya. Esto le ofrece al staff una garantía de que no serán cortados en medio del proyecto.

Sinergía y unión

El paso final del sistema es la conjunción de mentes para que el proyecto esté hecho a la medida de todos sus participantes. Miyazaki tiene una visión y la comparte con todos los miembros del equipo y estos ofrecen su feedback.

Con el producto final de estas sesiones como la decisión final que los conducirá a lo que terminará siendo el videojuego. Aplicando la dirección total y llevándola al mejor puerto posible.

El éxito

Dark Souls respondió al hype y se convirtió en un fenómeno gigantesco, elevando mucho más la barra para los juegos action RPG en tercera persona y creando, sin haberlo previsto, un subgénero no limitado a este espacio, el Soulslike.

Muchos juegos de alto relieve puede rastrear su ADN hacia la obra de Miyazaki, al apelar a la alta dificultad, a la repetición y a que el jugador aprenda a superar obstáculos a través del ensayo y error. Perspectivas, exploración y espacios a los cuales adaptarse para enfrentar peligros letales que pueden acabar con nosotros de un golpe.

La panacea constante de juegos de este tipo rompían completamente con la necedad de compañías de proveer una constante apuesta por múltijugadores y juegos atestados de ventajas a cambio de dinero. Refrescando a un fandom que, hay que decirlo, se transformó en un grupo de snobs excluyentes que le añaden manchas a la obra de Miyazaki.

Dark Souls se transformó en una marca gigantesca, llevando a obras que mantienen su legado como Bloodborne y Sekiro: Shadows Die Twice. Siguiendo además con el futuro estreno de la marca, Elden Ring.

En este nuevo proyecto, se une al equipo el escritor George R.R. Martin, para desarrollar junto con Miyazaki una nueva mitología que todos esperamos con ansias.

Sea cual sea la valoración que se tenga de las obras de FromSoftware, Hidetaka Miyazaki es una de las piezas más importantes del mundo del gaming en estos momentos. Uno de los últimos autores con nombre propio que están activos y que deben ser preservados.