La batalla entre la humanidad y los titanes de Shingeki no Kyojin se prepara para su clímax tanto en su versión impresa como en la animada.

El reciente estreno de la temporada final de la obra de Hajime Isayama de la mano de Studio Mappa tiene a sus aficionados más fieles con una fuerte preocupación. Como si de un titán colosal se tratase, el cambio de estudio de animación los hace pensar en un posible cambio en la historia original.

Con ya 6 episodios de la serie transcurridos hasta el momento, la recepción de la crítica ha sido positiva, aunque se ha dado un cuestionamiento a detalles técnicos de su desarrollo. Expandiendo de esta manera el temor a que se pierda la mística de la historia de Attack on Titan.

Un manga muy humano

Como se ha comentado en ocasiones anteriores, la obra de Hajime Isayama de un mundo de fantasía oscuro devastado por el ataque de un ejército de criaturas brutales surge desde los miedos del autor a otras personas.

Para ello solo hace falta ver a los titanes, monstruos de gran tamaño cuya apariencia es una exageración de las características de otras personas, dándoles un carácter grotesco y profundamente terrorífico. Dejando además constantes referencias a personas reales y situaciones del conocimiento público.

Por otra parte, tanto la mecánica del medio como su demográfica, se terminan imponiendo y añaden otros sabores al caldo. El progreso de la historia añade constantemente nuevos factores a la historia de Eren, Mikasa y Armin que los hace más tridimensionales y más proclives a resolver las situaciones, cortando un poco el terror de que todo puede acabar en cualquier momento.

Esto se expresa en el arte utilizado por el mangaka. Un vistazo a la versión impresa de Shingeki no Kyojin nos permite observar un diario oscuro, marcado por un ambiente de derrotismo que pueden imaginarse en las cartas de un soldado en las trincheras de la Primera Guerra Mundial.

No hay fanservice ni momentos de distensión que rompan con este hechizo macabro, haciendo que incluso la más pura de las sonrisas tenga esa misma imagen de que se vive en un momento retorcido y sin futuro.

¿Cómo hacer un anime exitoso?

En el año 2013 se estrenó la primera temporada de Shingeki no Kyojin en la televisión japonesa, de la mano de Wit Studio y la dirección de Tetsuro Araki. Siendo uno de los animes más rupturistas de la historia moderna del medio.

No había diseños, ni acción ni historia que mezclara de manera tan exitosa el shonen con el grotesco contenido violento reservado para adultos en el mercado. Alcanzando con ese cóctel un éxito extraordinario y una afición fiel en todo el mundo.

Attack on Titan ganaría numerosas ventajas para su narrativa con su anime, al poder percibir de una manera sensorial el peso, la brutalidad y la sensación de morir en cualquier momento que solo podía verse en su versión impresa. Un espectáculo que pocas obras en el mundo del anime, en especial el mainstream, eran capaces de mostrar.

Así, se elevaría como el anime shonen destacado que muchos fans esperaban, siguiendo la estela de otras obras en cierta manera, pero rompiendo los moldes del momento, que se ceñían a una sola forma de hacer las cosas (entiéndase, el legado de Sword Art Online).

La segunda y la tercera temporada continuaron expandiendo la historia a un ritmo bastante sólido, con la transición de Araki a Masashi Koizuka en la dirección y un mayor énfasis en mantener la historia con un norte definido, sin dejar de responder ante las exigencias de los fans a mayor o menor medida.

Un nuevo hogar

Sale Wit Studio y entra Mappa. Conocemos esta historia, con el visto bueno de Isayama así como del estudio saliente, la casa de anime del momento toma en sus manos la papa caliente de llevar a Shingeki no Kyojin a buen puerto.

Con una apretada agenda y mucha más presión de la usual, un nuevo equipo tomó las riendas para darle un sello personal a la legendaria historia de Eren Jaeger y, hasta los momentos, ha tomado una vida propia que el fandom, exigente como nunca, ya está viendo con lupa.

Pero incluso en su nuevo hogar, la adaptación animada se ha mantenido canónicamente fiel al manga, salvo por detalles que la fanaticada más rigorista no ha dejado pasar ni perdonar.

Menos fuerza bruta y más intelecto

El elemento más shonen que tiene el anime de Shingeki no Kyojin es la capacidad de Eren de ganar peleas con oponentes brutales usando su fuerza y su furia desatada. Pero su contraparte impresa no tiene tanta suerte.

Esto es probablemente mejor mostrado en su pelea frente a Annie Leonhart, donde se requiere de pensamiento táctico y estrategia para abatirla, mientras que en la edición animada Eren entra en un modo especial para poder superarla mano a mano.

Cambios de este estilo que buscan hacer que la serie animada fluya de mejor manera. Esta necesidad es la que alimenta los cambios de las versiones de Shingeki no Kyojin. Al tener una ruta definida de antemano, la serie debe seguir una línea recta hasta ese punto, viéndose obligada a tener que sacar elementos del camino o cambiarlos para satisfacer este fin.

Pero quizá el cambio más prominente de la versión animada es la simplificación del carácter del trío de personajes principales. El viaje de Eren, Mikasa y Armin en el manga ofrece más variedad en sus personalidades, al no estar completamente centrados en una sola faceta.

Es decir, Eren no está siempre enojado y actuando como un necio, Mikasa no vive obsesionada con lo que piensa Eren y Armin no es tan irresoluto y cobarde como lo mostraron en sus albores iniciales. La razón de esto es que se necesitaba reforzar estas características para conocer a los héroes de la serie desde el inicio.

En una menor medida, un cambio bien ganado fue el de Sasha Blouse. La popular chica patata se ganó a la audiencia con sus primeras apariciones, convirtiéndose en una figura más prominente en la serie animada de lo que había sido en el manga y evitando la muerte temprana que Isayama había planeado para ella.

El futuro incierto

Todavía queda mucha tela que cortar con respecto a Shingeki no Kyojin, con su última temporada todavía en emisión y, presumiblemente, siendo separada en dos partes y estando en la palestra por todo 2021.

¿Qué podría cambiar? Hasta los momentos se ha podido perder en parte la sensación de peso y desesperanza que los titanes solían brindar, para dar paso a la consecución de la historia y el destino de los héroes de Attack on Titan.

Pero hay confianza en que la historia tendrá un cierre correspondiente a la pasión de los fans, confiando en que Hajime Isayama complete la historia con broche de oro.

https://www.youtube.com/watch?v=1YH0uXEfNnE

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