Imagen tomada del anime 'Kaifuku Jutsushi no Yarinaoshi' con el protagonista con expresión de felicidad que raya en lo psicópata.

‘Kaifuku Jutsushi no Yarinaoshi’ (‘Redo of Healer’) se proclamó como el anime más controversial de 2021 con una historia repleta de brutalidad, violaciones y sadismo que supera por mucho al anime promedio.

Como una aventura clasificada como fantasía oscura, en ella te encuentras con la vida de un joven healer, Keyaru, cuyas aspiraciones a convertirse en héroe se hacen añicos al encontrar a las peores clases de personas.

Aquellos con poder por provenir de la realeza, caballeros, magos e incluso sirvientes, todos toman un pedazo de este joven y lo corrompen para su propio beneficio, hundiéndolo en un pozo de desesperación que crea un monstruo.

Esta es la historia de un joven que vuelve al pasado para vengarse de todos los que lo hirieron y cómo en el proceso se convierte en el villano más defendido y detestable del anime.

Vamos a hundirnos hasta el cuello en la trama

Imagen tomada del anime 'Kaifuku Jutsushi no Yarinaoshi' con un primer plano del protagonista con cara de complacido.

Decimos que Keyaru es detestable, pero la verdad la etiqueta le va muy bien a todo el anime, después de todo la palabra se define como algo que “por su maldad, produce repugnancia y rechazo” o algo “execrable, odioso; que no se puede soportar o aguantar”.

Todos estos adjetivos definen la experiencia que brinda ‘Kaifuku Jutsushi no Yarinaoshi’ con una historia capturada para apuntar a la morbosidad de una audiencia que no está lista para los temas que toca.

En la historia, Keyaru es sometido diariamente a violaciones por parte de hombres y mujeres, a la ingesta de drogas para controlarlo, torturas y a la humillación, solo porque su poder le da la habilidad de sanar heridas.

El coste de este poder es que el usuario experimenta todo el trauma y el dolor de aquel que cura, desquiciándolo al punto de que solo la persuasión de los narcóticos a los que lo hacen adicto son capaces de hacerlo “colaborar”.

Una vez adquiere resistencia ante las drogas, Keyaru encuentra la forma de volver al pasado para rehacer su vida, pero en su lugar decide volver a pasar por todas sus desgracias para cobrar venganza.

El sadismo solo para complacer a la audiencia

Imagen tomada del anime 'Kaifuku Jutsushi no Yarinaoshi' con un primer plano de la protagonista con expresión de rabia desbordada.

En este escenario, Keyaru tiene todo para tener a la audiencia de su lado, ha pasado por cosas terribles, existen horribles personas en su mundo, una corrupción que empieza desde la realeza y él tiene todo el poder y conocimiento para acabar con ellas.

Es el héroe de un isekai, el que todos los chicos admiran y todas las chicas quieren acompañar en su aventura, excepto que Keyaru toma la ruta más patética y hecha para complacer una audiencia del coliseo romano.

Como el protagonista que volvió al pasado para rehacer su vida y cobrar venganza, su primer movimiento es volver a someterse a la tortura de sus captores, algo que nadie brillante se puede acuñar.

Violaciones noche tras noche, someterse a las drogas para “volver a formar resistencia” en las manos de sus captores, como un espectáculo para aquellos que quieren ver a alguien humillado.

A partir de aquí el anime se divide entre los flashbacks de Keyaru y sus constantes violaciones, el presente del protagonista y sus constantes violaciones y el comienzo de sus venganzas dónde viola a su captora principal.

Todo gira en torno a cuántas escenas edgy puede mostrar la producción en 24 minutos, sin importar si tienen sentido o no para la historia, convirtiéndose en el hentai mainstream que nadie necesitaba.

La justificación social

Imagen tomada del anime 'Kaifuku Jutsushi no Yarinaoshi' con los protagonistas mirando a la cámara.

Con esto no queremos decir que el hentai como género está mal, para nada, el anime es algo asombroso porque hay algo para cada tipo de persona y cubre necesidades específicas.

De por sí una de las fortalezas de la animación japonesa y lo que tanto atrae a los jóvenes es su naturaleza que puede llegar a ser lasciva, pero hay una gran diferencia entre ver algo para satisfacer una necesidad y otra es justificarla como una crítica social.

Esto último es en lo que mayormente pecan los seguidores de ‘Kaifuku Jutsushi no Yarinaoshi’, justificando su gusto por la serie al comparar al protagonista con personajes como el Joker de Joaquín Phoenix.

Cuando todo lo que tenemos es un hentai con un poco de historia, que se aprovechó de la estética de un isekai y que finalmente encallará en un harem, es cuando no se puede negar que la obra no es más que una forma de explotar el deseo de jóvenes de ver violencia gráfica, mientras se sintonizan con el protagonista y escogen a su waifu favorita.

Las repercusiones en el mundo del anime

Imagen tomada del anime 'Kaifuku Jutsushi no Yarinaoshi' con la princesa acostada mientras se muerde los labios con expresión de rabia.

Con la cantidad de hentais que existen y los fetiches que cubren, desde el inicio ha sido difícil que el mundo occidental encare al anime como algo mainstream.

Esto se debe a que en nuestro lado del mundo, todo dibujo animado es para una audiencia infantil o como mínimo para toda la familia, mientras que el anime puede retratar aspectos de la humanidad que no son aptas para todos los espectadores.

Esto ha valido a una comunidad entera el sello de “raros” por años y justo cuando al fin estamos viendo que el anime se está volviendo un medio cada vez más popular, el surgimiento de ‘Kaifuku Jutsushi no Yarinaoshi’ se percibe como aquello que podría derribar los puentes.

Las primeras grietas se están abriendo en Alemania, donde el anime está cancelado para su transmisión en servicios de streaming y donde de seguro se abrirán las brechas para que otros países reconsideren la transmisión de este tipo de contenido.

Sin leyes que regulen el contenido en cada región, y sin la voluntad para discernir de lo que es apto para jóvenes y lo que no, ‘Kaifuku Jutsushi no Yarinaoshi’ podría convertirse en el anime que frene la expansión del anime en nuestra región.

Las represalias a los seiyuus

Imagen promocional oficial de Kaifuku Jutsushi no Yarinaoshi t los protagonistas reunidos al lado de un árbol desde una toma aérea.

Hemos hablado de lo que es la historia en sí, y sus repercusiones para Occidente, pero se nos ha pasado hablar de su elenco y cómo podría afectar, especialmente a las actrices, en el futuro.

Contrario a lo que muchos piensan, el anime con tintes eróticos en Japón tiene su propio lugar, en especial si no poseen censura, acaban en servicios dedicados a este tipo de contenido o canales dirigidos al público mayor de edad.

Esto los hace casi igual de tabú que para nuestra cultura y cuando hablamos de seiyuus, muchos hentais pueden incluso tener 2 elencos diferentes. Uno que se ocupa de la versión para todo público y el segundo para la que no tiene censura.

Esta modalidad protege a las actrices de voz que se desempeñan en series para jóvenes adultos, ya que en teoría su marca personal es una que debe agradar a un público familiar.

Colocar actrices como Shibuya Ayano, quien hizo de Hoshi en ‘Pokémon Sun & Moon’, Takamori Natsumi, la intérprete de Yuri en ‘Akatsuki no Yona’, o la popular Ishigami Shizuka podrían acabar sus carreras por esta producción.

Pasar de las angelicales chicas impecables a ser conocidas por sus mejores gemidos, gritos de auxilio o incluso sus quejidos, no es precisamente lo que buscan los animes más populares.

Incluso las actrices que trabajan en producciones para adultos cuentan con pseudónimos para proteger su identidad mientras prestan sus voces.

Con mucho que perder y poco que ganar para tener un hentai más en la colección, es difícil entender cómo ‘Kaifuku Jutsushi no Yarinaoshi’ puede ser tan defendido y popular.

Siendo tan solo un hentai más, uno que además es bastante mediocre en su ejecución, quedará como la obra que no necesitamos y que nos hizo perder un poco más de credibilidad como fanáticos del anime de forma global.