La llegada de las consolas de nueva generación fue uno de los eventos más esperados dentro de la industria del entretenimiento. A pesar de que tanto Sony como Microsoft lanzaron al mercado un gran número de unidades, la cifra se quedó muy corta en comparación con la demanda de los gamers.

Esta poca disponibilidad de consolas dio pie a que se iniciara un mercado de reventa que es muy lucrativo al poder vender cada unidad en más de 1.000 dólares en algunos casos. Los revendedores pasaron a ser mal vistos y en algunos territorios como en el Reino Unido evalúan tomar medidas legales en contra de los mismos.

Ahora sabemos que algunos revendedores están molestos con la imagen que tiene la opinión pública de ellos. Los mismos aclaran que sus acciones son justificables y nada ilegales. Estos revendedores utilizan un complejo sistema de bots que les permite acceder a las unidades vendidas en portales como Amazon. La ventaja está en que su velocidad es mucho mayor a la de los gamers habituales que se quedan sin unidades de PS5.

Forbes habló con el cofundador de The Lab, una empresa que asesora a revendedores y opinó lo siguiente:

“Parece que hay mucha mala prensa sobre esta industria increíblemente valiosa y no creo que esté justificada, todos actuamos como intermediarios para artículos de cantidad limitada”.

Un problema que pica y se extiende

A pesar de estas declaraciones, la comunidad de gamers está totalmente en contra de la reventa de equipos por precios muy inflados que limitan el acceso a usuarios que no están dispuestos a pagar estos precios tan elevados. A esto hay que agregarle el hecho de que la escasez de componentes clave ha ralentizado la producción de consolas PS5, por lo que parece que este 2021 también será un daño en el que será complicado adquirir una PS5 de forma legal.

Lo cierto es que mientras haya personas dispuestas a pagar estos precios tan elevados, los revendedores seguirán trabajando y limitando el acceso a las consolas.

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