En el mundo del anime estamos habituados a series y mangas donde la política tiene un gran peso en el destino de los protagonistas, ya sea como parte de un complicado drama o como el centro de poder que se debe desafiar.

Si bien vamos por la vida sin darle demasiadas vueltas a esta rama de la animación, al fin llegó el día en que la realidad imita a la ficción, o mejor dicho, la realidad se apoya en la ficción, haciendo que políticos utilicen el anime para ganar popularidad.

Esta estrategia se basa en hacer uso de personajes y animes populares para llevar una campaña electoral hacia adelante, algo que llama mucho la atención en Occidente pero, ¿es realmente efectivo para las elecciones en Japón?

Si este es un buen movimiento para la política nipona o no, es algo que nos proponemos explorar, dando un vistazo a campañas que se hicieron populares apoyándose en el anime, sus candidatos más emblemáticos y el impacto que tiene en la población.

Un poco de contexto

Fotografía de la edificación dónde se realiza la Dieta Nacional Japonesa.

No podemos empezar esta conversación sin antes aclarar cómo se maneja el sistema de elecciones en Japón que, como todo en la vida, tiene su truco.

El país del sol naciente cuenta actualmente con una democracia parlamentaria, en la que cada 4 años votan por los miembros de la cámara de representantes y cada 6 por los miembros de la cámara de consejeros que se sentarán en la Dieta Nacional Japonesa.

En las campañas, cada candidato se postula como representantes de las diversas prefecturas del país, así como los diferentes entes que las componen, teniendo como objetivo captar la mayor cantidad de votos de la población que supera los 18 años de edad.

Como herramientas para conseguir su objetivo, a cada posible funcionario público se le entrega un número y espacio en vallas publicitarias, en los que debe pegar un cartel con su rostro que invite a todos a votar.

Adicionalmente, se les permite hacer campaña cerca de estaciones de tren y pasos peatonales atestados, donde tan solo con un micrófono y un amplificador explican a los transeúntes por qué deben votar a su favor.

Si un cartel y la posibilidad de publicitarse no es suficiente, el canal NHK ofrece un espacio donde cada candidato puede hablar libremente de su plataforma sin censura alguna.

Al final de las elecciones para elegir a la cámara de representantes y cámara de consejeros que componen los 727 puestos de la Dieta Nacional Japonesa, todos los miembros votan para elegir al primer ministro, la figura más influyente de Japón.

Vamos a las elecciones

Fotografía de Teruki Goto haciendo de Lelouch.Ahora que sabemos dónde estamos parados podemos enfocarnos en lo que más llama nuestra atención, las elecciones y los nuevos métodos para hacer campaña con el uso del anime.

Como todo en Japón tiene su toque de comedia, en cada elección no falta el candidato que es el comodín o elemento gracioso y uno de los más sonados es sin lugar a dudas Teruki Goto.

Goto es un candidato que por 9 años consecutivos ha dado de qué hablar en el mundo de la política, siendo centro de las campañas más controversiales hasta la fecha.

Colocando carteles de él desnudo como su fotografía de candidato, utilizando cosplays para conseguir votos, apareciendo en pañales en entrevistas de NHK y siendo el primero en lograr ser censurado por la cadena.

Fotografía de los carteles de campaña de Japón con Teruki Goto sin ropa

Debido a que fue un acto inconstitucional, el problema escaló a una demanda por parte de Goto a NHK, saliendo él como el perdedor debido a su comportamiento en su tiempo al aire.

El candidato a gobernador de Tokio insistió en decir la palabra “pene” repetidas veces durante la transmisión en televisión nacional y en horario de todo usuario, incluyendo un gesto fálico al percatarse de la censura.

A pesar de lo controversial que puede ser, Goto nunca se disculpó ante el público por estos arrebatos, con la excepción de la primera y última vez que utilizó el cosplay como arma.

Vestido como Lelouch Lamperouge, Goto ordenó a la población japonesa a votar por él, usando la frase característica del protagonista de ‘Code Geass’, una artimaña que resultó en rechazo público por parte del estudio de animación Sunrise.

Al ver que su pequeña broma podía escalar a una gran demanda por el mal uso de contenido con derechos de autor, Teruki Goto se disculpó públicamente y desistió de esta herramienta para futuras candidaturas.

Aquel que lo logró

Fotografía de Taro Yamada entregando mangas en un stand.Si bien para Goto la campaña apoyada en el anime no dio resultados, para Taro Yamada, representante del partido LPD en 2019 es otro cantar, al conseguir su puesto en la cámara de consejeros como un candidato Otaku.

A diferencia de Teruki, Yamada no necesitó vestirse como ningún personaje, tan solo apoyar las leyes de derechos de autor para el mundo del anime y manga fervientemente.

Como un consumidor asiduo del medio, Yamada tocó una fibra sensible, pero que lo hizo muy popular y es estar en contra de clasificar el contenido en anime con menores de edad como pornografía infantil.

Apoyado en la liberación de la censura en todo tipo de shows que acorta las “libertades creativas”, Yamada logró obtener 540,077 votos, dándole un puesto en la cámara de consejeros para abogar por los fanáticos.

¿Es viable o no el anime como plataforma política?

Imagen tomada de la película 'El castillo ambulante' con la protagonista frente a una fogata.Con dos buenos ejemplos es hora de comenzar a tocar el centro, y es si el anime es realmente un medio viable en Japón para alcanzar aspiraciones políticas y cómo afecta su uso.

Goto y Yamada nos mostraron dos lados de la moneda, uno en el que la sátira lo hizo perder el apoyo de una empresa privada y el segundo como el impulso de un tema controversial.

Aunque ambas formas tienen sus altos y bajos, la realidad es que apuntar al anime en aras de ganar una candidatura es entrar a la carrera con las posibilidades en tu contra.

Esto se debe a que estadísticamente en Japón la mayoría de la población sobrepasa los 65 años de edad, siendo estos los que componen la mayoría de votos, limitando la base de electores si se enfocan en el anime.

La abstención

A la población mayor se le une un problema más grande que es la abstención del voto joven, una consecuencia en la que la mayoría de los políticos son culpables.

Tal y como resaltamos en nuestro análisis, los candidatos japoneses descifraron que apuntar a los ciudadanos de la tercera edad es clave, lo que ha hecho que las campañas se centren en sus intereses.

Al dejar de lado a los más jóvenes, se creó una gran abstinencia de votos registrada en 1996 en 46% y que ha ido en aumento con cada periodo electoral, convirtiéndolos en un target desfavorable.

Bajando la edad del voto

Para atacar este problema uno de los partidos más populares de Japón, el LPD, aprobó junto a la Dieta Nacional Japonesa disminuir la edad legal para votar.

Pasando de los 20 a los 18 años, el gobierno se preparó con campañas apoyadas en cortos animados que mostraban lo importante de hacer uso del voto y cómo puede cambiar el destino de un país.

Aunque no se puede decir que tuvo demasiado éxito, lo cierto es que marcó una tendencia, hablar con la población juvenil por los medios convencionales no es suficiente y educarlos a través del anime se convirtió en un medio invaluable.

Vamos al presente

Imagen tomada de los livestream de Hatsune Miku bailando con tapabocas en su habitación.

Daremos un gran salto de 2016 a 2020 y es que es en este año cuando el uso del anime como medio para acercarse a los más jóvenes es palpable y todo es gracias a la pandemia.

Para mantener a los más pequeños, y no tan pequeños, en casa e informados, los personajes de las franquicias más populares comenzaron a dar las directrices de bioseguridad.

Desde Hatsune Miku, Luffy y los piratas del sombrero de paja, Doraemon, Nobita y Goku sacaron videos en los que explicaban los protocolos, desde métodos de protección hasta qué hacer en caso de presentar síntomas.

Entre los más populares encontrarás a los protagonistas de ‘Kimetsu no Yaiba’ quienes sacudieron a Japón con el anime, el manga, su película y más adelante la política.

El éxito de Kimetsu no Yaiba rozando la política

Imagen tomada de la película de 'Kimetsu no Yaiba Movie Mugen Ressha-hen' con un primer plano de de Tanjiro en posición de batalla.

El éxito de ‘Kimetsu no Yaiba’ es la combinación de muchos factores que se resumen en la frase “estar en el lugar correcto y en el momento indicado”.

Para los japoneses que recién entraban en una cuarentena preventiva, el manga que había sobrepasado a ‘One Piece’ en esas fechas se convirtió en la pieza mainstream que todos buscaban.

Tal y como Tanjiro, todos los lectores luchaban contra una fuerza desconocida con la esperanza de superar los obstáculos con la frente en alto, a pesar de las pérdidas que hay en el camino.

Es así como la película de ‘Kimetsu no Yaiba’ se convierte en una de las obras más esperadas en un momento en que las opciones en el cine japonés estaban repletas de relanzamientos del pasado.

El uso del anime para ganar popularidad

Ilustración realizada por la usuaria de Twitter Kenitiwww donde aparece Yoshihide Suga de perfil y en blanco y negro con el uniforme de cazador de demonios.
Créditos de la imagen al usuario de Twitter Kinitiwww.

‘Kimetsu no Yaiba’ despierta un fenómeno que había quedado de lado en la política desde Yamada en 2019, y es que si bien no te garantiza elecciones, eso no quiere decir que no pueda aumentar tu popularidad.

Para el sucesor de Shinzo Abe, Yoshihide Suga, esta fue la respuesta a lo que ya era una bienvenida por todo lo alto a la Dieta Nacional Japonesa, tras el desastroso manejo de la crisis por parte del ex primer ministro.

Suga, un político con un comienzo humilde como hijo de granjeros que llegó a Tokio para estudiar derecho en la universidad más económica que pudo costear, es un fenómeno de la política elitista de Japón en sí mismo.

Si a eso agregas a qué hace referencias al anime a sus 72 años de edad, en un momento en el que hasta los más jóvenes prestan atención a las grandes figuras políticas, verás porque la popularidad de Suga explotó tras ese acontecimiento.

El mal uso del contenido con derechos de autor

Imagen de la campaña contra la piratería del manga con personajes de varias franquicias grandes en un fondo amarillo.

Claro que el 2020 y el 2021 son muy diferentes, para empezar, la popularidad de Suga disminuyó drásticamente tras su gestión, que no dista de la de Abe al ser su mano derecha.

En consecuencia, las referencias al anime comenzaron a sonar como una burla que dieron pie más adelante a un battle royale de quién puede hacer un uso más inapropiado de los derechos de autor.

Esto se debe a que en febrero de 2021 comenzó la campaña electoral para la cámara de representantes de Japón, que desataron una ola de candidatos haciendo uso de ‘Kimetsu no Yaiba’ para obtener votos.

Desde usar los patrones de colores de los protagonistas, cubrir sus fotos en llamas y utilizar el logo del anime, varios candidatos abusaron abiertamente de la obra a su favor.

Shueisha, la editorial que lleva el manga de ‘Kimetsu no Yaiba’, incluso pidió públicamente que desistieran de su uso, alegando ninguna asociación con las campañas y posibles represalias a futuro.

fotografia de los carteles de Osaka del gobernador y su secretario con motivows de Kimetsu no yaiba.

Incluso la mala publicidad es buena publicidad

En Occidente tenemos esta noción de que la mala publicidad sigue siendo publicidad, que mantenernos en el ojo del huracán es mejor a no ser vistos, pero esto no es algo que se apegue a Japón.

La mala publicidad en el terreno político no lleva a ningún lado más que al fracaso, en especial si te ganas la desaprobación de una empresa privada.

Claro que con el éxito de ‘Kimetsu no Yaiba’ esto podría cambiar, pero para descubrirlo tendremos que esperar hasta que se celebren las elecciones.

Mientras las campañas continúen, y el coronavirus sigue como un miedo pendiendo en el mundo, es difícil predecir qué ocurrirá en Japón, pero lo que sí es seguro es que ver cómo el anime se entrelaza con la política es tan fascinante como nuestra serie favorita.

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