La industria del anime fue una de las más sacudidas durante el año 2020 en todos sus ámbitos, tanto para bien como para mal.

Por un lado podemos hablar de series que resultaron ser formidables a lo largo de todo el año, como Jujutsu Kaisen, Eizōken ni wa Te wo Dasu na! o TONIKAWA. Pero del otro lado de la moneda están las producciones que sufrieron retrasos indefinidos y productos de calidad inferior como Tamayomi.

Pero en medio de esto se suele dejar de lado el elemento fundamental para que todo esto se pueda llevar a cabo: los animadores. Los trabajadores que realizan la carga más pesada de convertir una idea en una producción audiovisual que nos transporta a mundos inigualables.

El personal fundamental para la creación del anime, como ya es bien sabido y hemos reportado en varias oportunidades, no suele gozar de buenos salarios y viven en condiciones precarias en relación con el alto relieve que su trabajo genera.

Imagen tomada del anime 'Shirobako' con todo el equipo de Musashino sentados en una reunión de equipo alrededor de una larga mesa.

Un nuevo reporte de The New York Times expone que la situación no ha mejorado tras 2020. A pesar de que los números netos de ganancias de la industria del anime siguen incrementándose, los ingresos del personal responsable de crear estas obras simplemente no crecen.

Esto se debe a la estructura en que las compañías de animación japonesa están construidas, al esencialmente disponer de miles de personas apasionadas dispuestas a entrar al medio y crear sus sueños, hacerlas trabajar hasta el límite y cambiarlas por una persona nueva cuando esta cumpla su ciclo.

Cifras presentadas por la Asociación de Creadores de Animación de Japón, develaron que animadores bajo contrato ganaban en promedio alrededor de $12.000 dólares al año, una cifra abismal comparada a la de animadores en Occidente. Pero esto incluso se traduce en algo todavía más oscuro, al no tener registradas las ganancias que se le dan a los trabajadores independientes que forman parte de las producciones.

La luz al final del túnel parece estar de parte de programas como el Animator Dormitory Project, que busca solucionar el problema de la vivienda para el trabajador promedio del anime y permitirle tener una forma costeable de vivir de su trabajo soñado. Pero esto no soluciona un problema que nunca parece atacarse de la manera correcta.

Lee también:

Relevo generacional en el anime: un problema para el cine del mañana

Escribir un comentario