Imagen tomada del anime 'Beastars' con Sheila y Peach al aire libre comiendo un parfait juntas.

La segregación ha llegado a la escuela Cherryton como una respuesta al asesinato de Tem y al accidente en el club de teatro, en el que Kibi perdió su brazo.

A pesar de que separar a carnívoros de herbívoros debería ser una prioridad para todos desde un principio, todo parece indicar que en los estudiantes no están del todo conformes con la situación.

Desde los clubes que luchan por continuar siendo mixtos, hasta estudiantes herbívoros cuya única interacción con carnívoros había sido en la escuela, todos y cada uno de ellos está dispuestos a luchar por su territorio, o bueno, casi todos, ya que Juno parece ir contra la corriente.

La segregación es natural

Imagen tomada del anime 'Beastars' que muestra una fotografía de Sheila y Peach sonriendo una junto a la otra.

La segregación en ‘Beastars’ plantea algo muy interesante y es si estamos a salvo al solo interactuar con nuestros iguales y alejarnos de todo peligro a cualquier costo.

En la vida real estas distinciones se hacen por edad, clase social, sexo, raza y religión, a veces compartiendo hasta más de una categoría, haciendo que la analogía que nos presenta la serie esta semana sea tan llamativa.

Empecemos por las vivencias de Sheila y Peach. Gracias a este nuevo suceso descubrimos las diferencias que hay entre un guepardo y una oveja y no se limitan a que una se puede comer a la otra.

Apelando a su lado como adolescentes ambas chicas descubren que tienen diferencias más sencillas como el tipo de ropa que pueden usar por su tipo de pelaje o color y que pueden acercarlas.

El lazo como chicas que se encuentran en la misma edad y conviven en el mismo ambiente las atrae y les da la experiencia de descubrir que vale la pena arriesgarse a pesar de no tener garantías de salir a salvo.

La reticencia de Juno

Imagen tomada del anime 'Beastars' con Haru y Juno compartiendo en el club de jardineria mientras se sientan a trasplantar plantas.

El débil o la persona en desventaja clara, es quien generalmente asume el riesgo de salir herido y lo hemos visto con Tem e incluso Kibi al perder el brazo ante la fuerza de un carnívoro al ofrecer su amistad.

La gran diferencia con Juno, es que ella es carnívora y aun así parece la más aterrada de establecer una conexión real con los herbívoros, catalogando la segregación como algo natural.

El miedo de amar a estas criaturas indefensas se ve en su interacción con Haru, quien de por sí ya es todo un caso al no temer en poner su vida en juego, casi de la misma forma en que lo hace Pina.

Juno es libre, es una orgullosa loba gris que no teme ser el centro de atención y aun así la mirada de una pequeña coneja puede arrebatarle toda la confianza, al ver a los ojos la verdadera belleza del que no está hecho para cazar.

La nobleza de Rouis y el encanto de Haru provienen del mismo lugar, en demostrar agallas que van más allá de su condición, convirtiéndolos en fuerzas de la naturaleza.

La vida del mercado negro

Imagen tomada del anime 'Beastars' con un primer plano de Rouis en el mercado negro.

Claro que la segregación en la escuela puede ser un tema casi agridulce digno de un shojo por las cosas que vimos esta semana, pero cuando volteamos al mercado negro el panorama es diferente.

Ya habíamos visto la carne y el entretenimiento del mercado, pero en esta ocasión nos mostraron una parte menos noble, la venta de partes de carnívoros como medicina alternativa.

Hasta en un mundo donde la medicina ha avanzado hasta el punto de poder volver a colocar un brazo desprendido, es difícil entender cómo existen estos locales, pero los hay.

La dinámica de la venta es sencilla, animales cuyas partes del cuerpo se dicen que tiene propiedades curativas las venden a cambio de una buena suma de dinero que les permita tener una vida mejor.

Aunque el caso de esta semana es casi voluntario, todo indica que también se veían niños con este propósito, siendo en el pasado Ibuki uno de ellos y conectándolo de esta forma mucho más a Rouis.

Ideas finales

Imagen tomada del anime 'Beastars' con un primer plano del rostro de Haru entre las manos de Juno.

El capítulo 8 de ‘Beastars’ nos desvió un poco de la trama de Tem, pero era justo lo que necesitábamos, dando la oportunidad de comprender aún mejor el universo que creó Paru Itagaki.

Desde detalles como que los guepardos no suelen usar ropa con estampados aunque quieran y que las ovejas no pueden usar ropa sintética porque crea estática, demuestran lo mucho que se esfuerza la autora en su trabajo.

Quizá la única queja a medias es que sería agradable ver salir a Haru de su apariencia prístina, que para este punto de la historia comienza a flaquear en el manga.

Aunque la conejita nunca deja de ser adorable, mientras Legoshi y Juno más la observan descubrimos que no es nada delicada en su forma de ser y brinda un extra que hasta ahora solo nos dieron con su expresión malvada.

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