El pasado 11 de abril se celebraron las elecciones parlamentarias en Perú, un evento que se vio precedido por una de las campañas más extravagantes de los últimos años con dos candidatos sumergidos en la cultura otaku.

Jorge Hugo Romero y Milagros Juárez, miembros del Partido Popular Cristiano (PPC) y Unión por el Perú (UPP) respectivamente, se vistieron como sus personajes favoritos del mundo del anime para presentar sus plataformas.

En el caso de Romero, el candidato se presentó a través de redes como Tik Tok utilizando la gabardina de la organización criminal Akatsuki de ‘Naruto’, con los cuales se siente identificado debido a que estaban “hartos de la corrupción y las guerras que causaron destrucción y dolor en su aldea” llevándolos a decidir “organizarse contra estos males”.

Fotografía del candidato Jorge Hugo Ramírez vestido como Akatsuki.

A través de sus videos, Romero comparte la filosofía de su camino del ninja, el cual lo llevó hace 11 años a dar sus primeros pasos en el PPC para brindar el cambio y animar a los jóvenes a votar.

“Yo antes detestaba la política, hasta que comprendí que, si no participo en ella, voy a dejar que los corruptos sigan decidiendo”

Entre sus propuestas principales, Romero prometió una ley para que todos los títulos universitarios sean válidos en los países que forman parte del Parlamento Andino, al cual compara con la Alianza Shinobi en el mundo de ‘Naruto’.

El otro lado de la moneda

A pesar de que la plataforma de Romero habla sobre tender puentes, cuando le damos un vistazo a la ex candidata Milagros Juárez, la historia es muy diferente al tener como base la deportación de extranjeros desempleados y con antecedentes.

Vestida como Asuka Langley de ‘Neon Genesis Evangelion’, Juárez canta y baila al ritmo de ‘A Cruel Angel’s Thesis’, el opening de la serie con un doblaje en pro de su campaña a través de su cuenta de Instagram.

Como periodista, madre soltera y amante de la cultura otaku, Juárez está cansada de ver cómo políticos en trajes “roban y terminan decepcionando a la población”, mientras que ella se muestra tal y como es a la par que promueve una campaña xenófoba.

“No vamos a esperar que sigan delinquiendo y nos quiten nuestra tranquilidad. Yo adopté la estética ‘otaku’, porque es mi manera de comunicar las cosas, pero mi mensaje va a las clases obreras, madres solteras y jóvenes”

¿Qué opinas del uso del cosplay en la política latinoamericana? Cuéntanos en los comentarios.

Lee también:

Anime como arma política: ¿Qué tan común es esto en Japón?.

Escribir un comentario