El incendio provocado al edificio número 1 de Kyoto Animation sigue presente en la mente de millones de personas alrededor del mundo.

El autor del ataque, Shinji Aoba, sufrió una gran cantidad de quemaduras en la mayor parte de su cuerpo, apenas sobreviviendo a sus propios actos. Siendo llevado a la unidad de cuidados intensivos de la ciudad de Osaka, fue puesto bajo el cuidado del doctor Takahiro Ueda.

Hoy se ha dado a conocer una extensa entrevista con el médico, por parte de Yahoo! Japan News y con traducción de la mano de Somos Kudasai. En la entrevista, narraría el duro proceso por el que pasó para rehabilitar a Aoba.

Con más del 90% de su cuerpo devastado por quemaduras de tercer grado, las expectativas para salvar la vida del paciente eran mínimas, por lo que la pericia de Ueda queda demostrada al poder hacer lo suficiente con un espacio de su piel que no sufrió daños.

Sesiones de injertos y preservaciones de la vida de Aoba dieron paso a instancias de conversaciones entre el médico y el paciente. En palabras del doctor:

“En ese momento pensé que él también era una víctima. Parece que no sabía cuántas personas había asesinado, pues dijo: “Debido a que maté a dos personas, seguramente seré sentenciado a muerte de todas formas“. Le respondí, “Si sabes que lo que hiciste estuvo mal, entonces deberás afrontar las consecuencias de tus actos. Primero tiene que aceptar lo que hiciste y después pagar tus pecados, yo te ayudaré a hacerlo. Soy tu doctor y te puedo asegurar que no puedes huir más y no tienes donde esconderte”, le señaló.

 

Ueda platicó con Aoba dos veces al día, por la mañana y por la tarde. De acuerdo con su declaración, Aoba era una persona deprimida que había sufrido rechazo, por lo que considero que no valía la pena seguir viviendo.

 

“Nuestro trabajo como médicos es salvar vidas, no juzgarlas. No importan sus antecedentes, no somos oficiales para impartir justicia, ese no es nuestro trabajo”, concluyó Ueda. Aoba fue transferido de hospital a mediados del mes de noviembre, tras declararse que podría sobrevivir al traslado.

 

Al momento de su partida, Ueda se le acercó y le preguntó: “Mencionaste que no valía la pena vivir, pero luego de cuatro meses de hablar conmigo, ¿qué opinas ahora?”. Al respecto, Aoba solo respondió: “Tuve que cambiar. Parece que era cierto cuando me dijeron que algunas personas, incluso completos extraños, podrían hablar con alguien como yo”, y partió”.

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