Imagen tomada del anime 'Koi to yobu ni wa kimochi Warui' con la protagonista mirando con asco al antagonista.

Relaciones entre adultos y menores en el anime: una exposición de la sociedad japonesa

El 2021 llegó con series que causaron controversia debido a la dinámica entre los protagonistas, donde vemos a adultos interactuando de forma romántica con menores de edad.

Es difícil creer que llegados a este punto hay que decir que está mal, pero es necesario tomarnos el tiempo para hablar de ello, ya que en su mayoría los que están expuestos a este tipo de contenido son jóvenes entre 12 y 18 años.

Romantizar una relación criminal, que perpetúa el abuso de jóvenes en el mundo real, crea expectativas falsas de lo que es una relación, normaliza el abuso infantil y da cabida a parafilias.

Claro que siempre estará el que diga que “no son personas reales”, o que para otros “es un escape de convertirlo en realidad”, pero ya es hora de preguntarnos qué estamos consumiendo y por qué.

Vamos al pasado

Imagen de un anime lolicon con la chica besando la mejilla de un chico.

Para discutir con propiedad de los problemas entre relaciones entre adultos y menores en el anime, primero tenemos que hablar del lolicon y sus inicios, ya que es el género que ha apoyado toda esta tendencia.

El lolicon, palabra que se deriva de lo que conocemos como “complejo de Lolita”, es el interés romántico y/o sexual de hombres maduros a mujeres jóvenes que en el anime y manga dio sus primeros pasos en 1907.

Con el mundo moderno colocando sus ojos sobre Japón, naciones occidentales declararon que el país, si bien estaba en camino a la era moderna, continuaba exhibiendo rasgos primitivos en cuanto a su política sobre la sexualidad.

Es en ese momento crítico que entra en escena el artículo 175 del Código Penal, el cual censuraba la representación de genitales realistas en el anime y que tan solo 11 años después permitirían el dibujo de genitales, sin vellos púbicos y rasgos excesivamente realistas.

Para que un personaje no presentara estos rasgos, a los autores se les ocurrió colocar en sus trabajos a chicas y chicos preadolescentes en situaciones sexuales, algo que se convertiría en un éxito varias décadas más tarde, en los 80.

La evolución del lolicon

Imagen tomada del anime 'Card Captor Sakura' con la madre de Sakura en su juventud en el regaso de su padre.

A partir de los 90 es que todos estamos en la misma página, ya que experimentamos de primera mano la evolución del lolicon de una forma “digerible”, dejando el sexo de lado y mostrando un lado romántico o de comedia.

El shoujo brindó a las chicas príncipes encantadores mucho mayores que ellas, como es el caso de los padres de Sakura en ‘Card Captor Sakura’ o incluso la relación entre Serena y Darien en ‘Sailor Moon’.

Por su parte, los chicos recibieron comedias románticas como ‘Kodomo no Jikan’, en la que vemos a un profesor siendo acosado por una niña de 7 años que está atraída por él y lo obliga a ser su novio.

No nos podemos olvidar de los personajes que quizá no son los protagonistas, pero se añaden en el reparto, como el caso de ‘Nanatsu no Taizai’ dónde Elain con más de 700 años de edad, tiene la apariencia de una niña de 7 años, convirtiéndola en lo que se conoce como “una loli legal”.

En cada una de estas evoluciones, se normalizan conductas que van desde el estupro, violación y parafilia que normalizan una conducta criminal y que, más que generar futuros violadores o pederastas, hablan del estado en que se encuentra Japón en cuanto a la protección al menor.

Vamos a hacer la pregunta correcta

Imagen promocional de 'Kodomo no Jikan' con las protagonistas en poses sugestivas.

Si llegaste hasta aquí, probablemente te preguntes cómo estas situaciones ficticias pueden afectar al mundo real sin llegar a una conclusión negativa, y eso es porque te lo preguntas de forma introspectiva.

Después de todo, si disfrutas de las lolis, lo primero que harás es revisar tu caso personal, determinando que nunca harías nada que viste en el anime en el mundo real, ya que lo reconoces como ficción.

En este punto, es cierto que de la misma forma en que los videojuegos no convierten a los niños en personas violentas, no importa cuántos hentais de lolicons veas, no te pueden transformar en un pedófilo o pederasta.

Este pensamiento lineal es uno de los más peligrosos, ya que si bien nadie puede cambiar lo que eres, lo que sí puede es normalizar una parafilia al punto de ver niños de 8 años en un anime y que no te preguntes por qué lo encuentras atractivo o mejor aún, por qué un adulto en sus 40 dibujó a una chica menor de edad para tu disfrute sexual.

Una curita en un gran problema

Lo más impactante del lolicon y sus derivados no es que llegue a un fanático del otro lado del mundo, es la alta demanda del mismo en su país de origen, que no hace más que tapar una gran problemática en la región.

Japón fue el último país del G7 en prohibir la posesión de pornografía infantil en 2014, esto en gran medida para tapar uno de los crímenes más conocidos a gran escala en Japón, la producción de pornografía infantil.

Con la prohibición, el consenso fue que solo se incluiría la pornografía donde niños y adolescentes reales son heridos, más no se incluyó al anime y manga en la misma, como si se tratara de un parche de nicotina o un vaper.

Si no puedes tener en tu posesión pornografía infantil, puedes tener animes de lolis, no es lo mismo, pero al menos es legal y su demanda es grande, conformando el 30% de las ganancias anuales de la industria, que se opone fervientemente a su prohibición.

Las Enjo kōsai

Imagen tomada de HigeHiro con la protagonista sobre el protagonista.

Suponiendo que porque el anime que consumes apoye a una parafilia no es razón para verla con malos ojos, ¿qué ocurre cuando afecta directamente a las chicas de preparatoria con las que tanto sueñas?

Esta temporada tenemos el caso perfecto con el anime ‘HigeHiro’ que nos muestra a una chica de preparatoria que vendió su cuerpo a cambio de estadía, tras huir de su casa.

A pesar de que la historia va por un final romántico donde un hombre mayor la salva, expone algo que sí es real en Japón, las Enjo kōsai, chicas de preparatoria que venden su tiempo a cambio de dinero u obsequios.

Lo que hacen en ese tiempo es entre la chica y el cliente, teniendo como opciones, hablar en un café, tener una cita, ir al karaoke o incluso favores sexuales, esto último visto como una situación que no es ilegal.

A pesar de que la prostitución va en contra de la ley, en el Enjo kōsai el problema no es delictivo sino moral para la sociedad japonesa, que les preocupa que la niña, debido al intercambio de su cuerpo por dinero, se convierta en una persona incapaz de ser madre o esposa a futuro.

Si todo esto no es capaz de demostrar que el lolicon, más que crear futuros abusadores, expone el hecho de que hay un mercado para ellos y que es posible que lo estés perpetuando al consumirlo, es difícil saber qué lo hará.

¿Y tú qué opinas de las relaciones entre adultos y menores de edad en el anime? ¿Cuál es tu impresión sobre lo que dice la industria de la sociedad que la consume? ¿Continuarás apoyando a tu loli favorita? Cuéntanos en los comentarios.

Lee también:

¿Existe realmente la misoginia en la industria del anime?

chevron_left
chevron_right

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comentario
Nombre
Correo
Web