Decir que Blizzard es una compañía popular en el mundo gamer es quedarse muy corto, dado que esta marca es una institución en la industria.

Desde sus tiempos como pioneros de los juegos en PC, sus obras revolucionarias que fueron capaces de desarrollar géneros enteros y abriéndose paso en la formación de la cultura de videojuegos de la actualidad.

Por otro lado, no ha sido un viaje exento de errores y malas decisiones, donde Blizzard (siempre con el uso del intercambiable Activision Blizzard), eligió tomar opciones y caminos marcadamente impopulares para los aficionados más fieles a sus franquicias.

Sin ser esto una lección de historia o un perfil de la compañía, desde hace más de dos décadas y media podemos recordar alguna cosa positiva y negativa del universo de Blizzard. Pero en la cultura actual, esta marca parece seguir una ruta descendente.

En el reciente reporte de la compañía, entre los muchos factores positivos y negativos de la mega corporación y sus productos, se develó que Blizzard ostenta en estos momentos una base de jugadores promedio de 27 millones de personas.

Esto representa una reducción de un 29% de la base total que se calculó 3 años atrás, una cantidad sustancial para la marca pionera en los juegos de larga vida y servicio constante. Pero nada de esta situación es una sorpresa.

Pasos en falso

Si ponemos sobre la mesa las situaciones en los últimos años que hicieron pedazos el estatus legendario de Blizzard y la posicionaron en una perspectiva muy negativa para el público general.

Podemos citar el caso Diablo Immortal y sus consecuencias inmediatas en la reducción del soporte de muchos de sus juegos, el caso Blitzchung, los despidos masivos semestrales, los lanzamientos mal recibidos y la alteración de su sistema de pagos de World of Warcraft.

Del mismo modo, la salida de las figuras fundadoras y rostros reconocibles de la compañía de sus roles directivos generó desconfianza en la afición, siendo causas para la salida de jugadores.

El tiempo es la respuesta

Todo esto pareciera ofrecer una imagen en la que los cambios internos de la compañía han afectado los juegos de tal manera que la afición ha decidido alejarse. Pero en realidad la pintura es mucho más clara que estas visiones.

La mayoría de los fans de los juegos de Blizzard no están al corriente de las actividades de la compañía, al menos no al punto de que sea un elemento que pueda afectar sus decisiones sobre sus pasatiempos favoritos.

Lo que hace la diferencia es el tiempo y el nivel de dedicación que se le puede ofrecer a cada juego. World of Warcraft es un título con 16 años en el mercado y un bagaje elevado de contenido que hace difícil la renovación de fans en cuanto a edades.

Personas que fueron adolescentes o adultos jóvenes en sus inicios con el juego hoy son personas de mayor edad y presumiblemente con un menor tiempo para dedicarse a jugar recurrentemente.

El estreno más reciente de Blizzard es Overwatch, que llegó en 2016 y que, a pesar de los cambios en el metajuego y selección de personajes, ya no es el shooter principal de muchas personas, quienes se han mudado a otro tipo de juegos.

Puede que las actitudes de la compañía sean modificadores que hagan que sus jugadores pierdan la confianza, pero es mucho más real el hecho de que el tiempo pasa y las cosas cambian, para bien o para mal.

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