Imagen tomada del anime 'Hige wo Soru. Soshite Joshikousei wo Hirou' con un primer plano del rostro deñ protagonista en el que solo se ve su boca y labios.

Uno de los comentarios más comunes la discusión sobre el anime Hige wo Soru. Soshite Joshikousei wo Hirou es la persistencia en señalar que «no es un problema porque forma parte de la cultura japonesa».

Pero esta teoría queda tirada a un lado con la reciente publicación de la Broadcasting Ethics & Program Improvement Organization (BPO), que señaló que la serie animada promovía actividades criminales que atentan contra la ley japonesa.

La publicación, recopilada por el portal Somos Kudasai, deja sus términos bastante claros:

«(Opiniones sobre promoción de delitos) En una serie que se emite por la noche, un oficinista en sus veinte años esconde a una chica que se escapó de su hogar sin notificar a la policía ni a los padres de la chica. El protagonista parece pensar que el propósito de este acto es asegurar la seguridad de la chica, pero también puede interpretarse como el secuestro de un menor de edad. Además, el protagonista recrimina a la chica de instituto cuando ésta se ofrece a tener sexo con él a cambio de dejarla pasar la noche en su casa, pero esto también se interpreta como prostitución. La historia en su conjunto es bastante conmovedora, pero ¿acaso no es maliciosa?»

Este anime presenta de manera frontal uno de los tabúes más persistentes de Japón, el engaño pederasta. A pesar de todos los intentos de la narrativa para hacer que la relación entre Yoshida y Sayu sea romántica, no cambia los fundamentos de la situación.

Sayu es una chica menor de edad, por lo que está en una situación de vulnerabilidad persistente frente a alguien como Yoshida, quien es un adulto y si bien es su benefactor de manera nominal, no dispone de ninguna tutoría legal o relación formal sobre Sayu.

Si bien la BPO no es una instancia gubernamental, suele ser una comisión con voz dentro del ámbito social nipón. Por lo que, si bien no va a desmontar este anime de su difusión, demuestra que la excusa de ser una «imposición cultural» el expresar que este anime presenta contenido pederasta no tiene ningún asidero real.

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