El mundo del cine de Hollywood se ha alimentado de numerosas fuentes de toda clase de arte a lo largo de su historia.

Desde libros, pinturas, relatos orales y obras de teatro, toda clase de arte ha servido como fuente de inspiración para producciones de múltiples niveles.

El arte se sustenta sobre si mismo y no es diferente con el mundo del anime. Piezas que hoy por hoy son referentes en el séptimo arte pueden rastrear su ADN a obras icónicas de la animación japonesa, reestructuradas de tal manera que adquieren un lenguaje propio y un legado único.

Por ello, desde PlayerOne nos proponemos a darle un vistazo a aquellas obras de Hollywood que fueron basadas en anime y cuál es su legado.

Desde la casa del ratón

Por más de un siglo, Disney ha marcado la pauta en numerosas instancias del entretenimiento para toda la familia.
Sus producciones son el estándar universal y su búsqueda eterna es la de hacer que cada pieza que crean traiga consigo una ganancia favorable.

Sus películas animadas representan el espectáculo más importante del siglo 20. Al adaptar historias icónicas a un nuevo escenario y transformándolas en algo propio.

Lo que en su momento ocurrió con obras como La Bella Durmiente o Alicia en el País de las Maravillas, le terminaría ocurriendo Kimba el león blanco y Nadia.

Tanto el clásico de Osamu Tezuka como la obra rupturista del Gainax de antaño están sustentadas en obras del pasado, pero a su vez fueron desarrolladas con una historia original, que fue tomada a conveniencia por Disney.

Con una historia altamente similar de encontrarse a sí mismo y reclamar su sitio como cabeza de la manada, el viaje de Kimba es notablemente paralelo al de Simba, desatando un debate sobre la originalidad de ambas obras que continúa hasta hoy.

Del mismo modo, Fushigi no Umi no Nadia fue una de las obras de animación que dio a conocer el talento de Hideaki Anno a inicios de los 90. Con una historia que nos lleva a las aventuras de Nadia y Jean, una misteriosa joven de una cultura milenaria y un chico con pasión por el descubrimiento.

Con referencias todavía más osadas a obras clásicas de la literatura como el Capitán Nemo y su submarino Nautilus, Nadia fue una obra de cierto alcance en su momento pero que explotaría en popularidad una vez se diera a conocer el éxito más grande de Anno, Neon Genesis Evangelion.

El Rey León y Atlantis fueron obras mundialmente reconocibles que tomaron los conceptos de los animes y los tradujeron casi textualmente en sus productos finales, alcanzando grandes éxitos de taquilla y estando relativamente libres de controversia debido a que el fandom del anime no era comparativamente lo que es hoy en día.

No nos atrevemos a decir que son o no plagio.

Experimentando con lenguajes cinemáticos

Fuera del espacio del mainstream y durante la formación de aficionados al anime mas adulto, las visiones de diversos cineastas se forjaron.
Siendo fuentes de inspiración no solo para historias de gran nivel sino sirviendo para revolucionar el aspecto técnico de la elaboración de filmes.
Estamos frente a obras que, al igual que los anime que las inspiraron, marcaron un punto de inflexión en el mundo del cine.

The Matrix

Es una historia muy conocida pero que siempre vale la pena recordar: el origen del proyecto de The Matrix vino con la muestra de las hermanas Wachowski de Ghost in the Shell al productor de Warner Bros, Joel Silver.

El dúo de directoras convenció a Silver de que podían crear el tipo de acción de la obra de Mamoru Oshii, basada en el manga de Masamune Shirow, con actores reales, disparando una producción que cambiaría al cine y al entretenimiento para siempre.

Matrix siempre ha estado intrincadamente unida al anime más allá de este tipo de referencias, al tener una historia que habría encajado a la perfección dentro del mundo de la animación japonesa. Con una estética, narrativa e intención artística que fue revolucionaria para el cine de Hollywood, encajaba a la perfección con el estilo de anime que podía verse en aquel momento en todo el mundo.

A partir del éxito de su primera edición, se expandió su universo no solo con sus secuelas filmicas, sino con una producción especial de cortos llamada Animatrix. Con grandes autores en su haber, The Matrix puede ostentar el hecho de que no solo está inspirada en anime, sino que es un anime por derecho propio.

Inception

El mundo del cine tiene visionarios que son capaces de llevar las emociones más puras a la pantalla gracias a su manera de narrar historias. Christopher Nolan no es uno de ellos, sino una clase diferente de cineasta.

Escenas de Inception de Christopher Nolan y Paprika de Satoshi Kon

Una de las obras más impactantes de su momento, Inception, nos develó como el director británico fue capaz de explotar sus recursos técnicos para explorar el maleable mundo de los sueños.

Inspirado en una de las obras de Satoshi Kon, Paprika, podemos ver como Nolan realizó esencialmente la misma apuesta que las hermanas Wachowski, llevar a imagen real una visión que solo era posible a través del anime. Nolan negó muchas veces estas comparaciones, pero tras la muerte de Satoshi Kon admitió que se había inspirado en gran parte de su obra.

Black Swan

Volviendo a Satoshi Kon, tenemos la ya icónica representación de Black Swan, una obra de Darren Aronofsky que está notablemente inspirada en Perfect Blue del fallecido director japonés. Con escenas que parecen un calco del clásico del anime, se suele mencionar que ambos autores tenían un acercamiento que buscaba llevar a Perfect Blue a imagen real.

Escenas de Perfect Blue de Satoshi Kon y Black Swan de Darren Aronofsky

 

Según dio a conocer Masao Maruyama, colaborador de Kon en sus obras, la visión de Aronofsky incluyó la compra de los derechos del film para poder darle su propia visión, pero tras varios desacuerdos, además de la muerte del director, solo condujeron a una obra con similitudes en muchos aspectos que marcaría las carreras de todos los involucrados.

El Cisne Negro fue la reinterpretación de la cinta de Kon por Aronofsky, reconstruyendo la idea en una bailarina llamada Nina, en honor a Mima, y usando escenas similares en una historia donde la protagonista también lucha contra quién es su verdadero yo. Kon no llegó a ver la adaptación de Aronofsky, ya que falleció un año antes de su estreno.

Creando su propio anime

Una de las producciones que podrían encajar en la creación de lenguaje cinemático podría ser Pacific Rim, pero la obra de Guillermo del Toro va mucho más allá de ser simplemente una obra inspirada en el anime.

Pacific Rim no toma imágenes ni tomas basadas en una serie de mechas en específico, sino que utiliza la temática directamente para crear una historia original. Ante la amenaza de un enemigo más allá de nuestra dimensión, los Kaiju, la humanidad entendió que las armas y los métodos convencionales no podrían acabar con estas bestias.

Desarrollando a los Jaegers, androides gigantes comandados por una pareja de pilotos unidos por un sistema de sincronización neural, la humanidad luchará por su supervivencia en una batalla extraordinaria.

Pero lo especial habita en los detalles de esta obra. Pacific Rim es una perfecta entrada al mundo de los mecha, al utilizar toda clase de características del medio sin valerse del uso de referencias directas que le otorguen un símil definido. No es una versión de uno u otro anime, es Pacific Rim.

Esta obra fue una especie de relámpago en una botella en cuanto al cine contemporáneo, al haber llegado en medio de la era de las adaptaciones directas de grandes franquicias. En medio de los puntos álgidos del MCU y el nacimiento del DCEU, la adaptación de propiedades del pasado y remakes de obras antiguas, se dio una obra original como esta.

Pero la estela de las franquicias no dejó sin tocar al anime, que se vio representado y llevado a la pantalla gracias a producciones como Death Note, Ghost in The Shell o Alita: Battle Angel, que reconfiguraron sus ideas iniciales para llevar estas historias al mainstream de Hollywood. Por el momento, este parece ser el futuro del anime como fuente de inspiración de producciones de Hollywood.

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