La histórica demanda de Ed O’Bannon contra la National Collegiate Athletic Association, conocida por sus siglas NCAA y Electronic Arts sentó importantes precedentes que aun hoy, transcurridos doce años desde aquel 2009, se mantienen vigentes.

Nadie se imaginaba que cuando EA desarrolló el videojuego NCAA Basketball, le traería costosas consecuencias legales mediante la indemnización que tuvo que cancelar a los jugadores de baloncesto y fútbol americano colegiales y todo por la utilización de sus imágenes sin su previo consentimiento de estos.

Todo comenzó cuando Ed O’Bannon, un exjugador de la Universidad de UCLA y de Boca Junior, años después de haberse retirado de su carrera profesional, fue a pasar una tarde con unos amigos y se vio reflejado en el último videojuego oficial de la NCAA lanzada al mercado por la compañía EA Sports.

Si bien habían transcurrido catorce años desde que se retiró de la universidad, se sintió consternado cuando vio que su imagen estaba siendo utilizada sin su consentimiento, lo que sin duda alguna generaba importantes beneficios económicos que iban a las arcas de la organización NCAA.

En julio de 2009 instauró una demanda contra la organización NCAA, constituyéndose en la cara visible del reclamo bajo la figura jurídica denominada acción de clase o demanda colectiva, donde sus pretensiones se centraban en la recuperación de los derechos de imagen de los jugadores amateurs una vez graduados y que ya no pertenecieran a la NCAA.

Muchos se preguntarán el porqué de esta posición tan cerrada de la National Collegiate Athletic Association, mejor conocida por sus siglas NCAA sobre el aspecto económico de los jugadores y es que, a decir de la organización, aclaran que:

“Su meta es enfocarse en que los deportistas tengan como prioridad el amor al juego y no a la parte económica para de esta forma, evitar un desbalance donde las universidades con más dinero sean las que se lleven a los mejores jugadores y la NCAA hace esfuerzos sobrehumanos para que ninguno de los estudiantes saque un provecho económico del deporte que practican. Los deportistas estudiantes no pueden recibir remuneración alguna fuera de las becas que sufragan de forma parcial o total sus respectivas carreras académicas”.

La juez dicta una sentencia pionera

Jueza Claudia Wilken
La juez federal de juzgado de Oaklans, Claudia Wilken, quien dictó la histórica decisión.

En el transcurso del litigio, la compañía Electronic Arts llegó a un arreglo extrajudicial con los abogados defensores de Ed O’Bannon que dejó por fuera a la NCAA. Luego de múltiples artilugios legales interpuestos por la organización NCAA que atrasó por varios años la sentencia definitiva, la juez federal de juzgado de Oaklans, Claudia Wilken, en julio de 2016 falló a favor de las pretensiones de Ed O’Bannon en los siguientes términos:

“La Corte encuentra que las cuestionadas reglas de la NCAA restringen injustificadamente el comercio en el mercado de oportunidades educativas y deportivas ofrecidas por las escuelas de la Division I de la NCAA por lo que se prohíbe a la NCAA aplicar sus normas sobre el dinero otorgado a los atletas que han sido objetos de explotación de sus nombres,imágenes y similitudes físicas”.

Como es de suponer, esta sentencia sentó las bases para obligar a las universidades a ofrecer a los atletas una parte de los derechos de imagen que son generadas en el ejercicio de su actividad y era justicia que así fuera, ya que si la NCAA destina enormes cantidades de dinero en pagar a sus entrenadores o reformar las instalaciones de sus majestuosos campus, debía pagar en compensación a esos jugadores de los que tanto se beneficiaban de forma gratuita.

Aunque no todo fue color de rosa para todos los jugadores, pues la sentencia no tuvo carácter retroactivo, lo que significa que no favoreció a aquellos jugadores que habían sido objeto de utilización de imagen sin su autorización antes del 2016, ya que entró en vigor en julio de ese mismo año.

Secuelas del litigio

Una de las consecuencias más notorias fue que EA Sports dejó de hacer videojuegos de fútbol de la NCAA desde aquel lejano 2013, sin embargo tal parece que retomarán nuevamente los mismos, ya que se supo que entre los planes inmediatos de la compañía se encuentra hacer un video juego de fútbol americano universitario.

Sin duda que esta sentencia fue un veredicto pionero en el deporte universitario de Estados Unidos que ocasionó que comenzaran a llover una serie de demandas colectivas instauradas por los estudiantes deportistas contra la NCAA, por considerar que los fondos percibidos por la organización eran anticompetitivos.

Casualmente estas posteriores demandas fueron escuchadas por la misma juez federal del juzgado de Oaklans, Claudia Wilken, quien nuevamente en marzo de 2019, falló en contra de la NCAA dictaminando que “a NCAA deberá permitir a los estudiantes obtener otras becas monetarias, pasantías y otros tipos de apoyo más allá del costo total de asistencia para los académicos”.

De la misma forma se espera que con la mayoría demócrata en la Cámara y el Senado de Estados Unidos, aprueben un proyecto de ley NIL que permita las denominadas licencias grupales

El deporte y la otra cara de los negocios

Jugadores de basket universitarios

 

A estas alturas para nadie es un secreto que el deporte es un gran, enorme y gigantesco negocio a nivel mundial, llegando a representar casi el 4% del comercio mundial y eso, estimados lectores, son palabras no mayores, sino gigantes, pues abrumaría la cantidad de ceros que habría que colocarle a las cifras que representan las astronómicas ganancias monetarias que tales negociaciones generan.

Muchos pensarán que con el fallo a favor de los jugadores amateurs, estos quedaron ganando enormes cantidades de dinero por la utilización de sus imágenes y no ha sido así. Ciertamente perciben una compensación, pues hay una sentencia que lo avala conjuntamente con las leyes a nivel mundial que mantienen un férreo control contra la utilización de imágenes sin autorización de los personajes expuestos públicamente, no obstante, a los jugadores solo les llega un porcentaje ínfimo en comparación con todo lo que percibe la organización.

A pesar del punto de inflexión que supuso un veredicto pionero en el deporte a nivel universitario de los Estados Unidos, aún queda mucho trecho por recorrer, ya que la NCAA, una entidad que se autodefine como “una organización sin ánimos de lucro”, genera anualmente un monto aproximado a los $ 2500 millones de dólares de los cuales un mediano porcentaje es dedicado a las becas universitarias de los futuros deportistas.

Aun así puede decirse con toda propiedad que valió la pena el esfuerzo ya no solo de Ed O’Bannon sino de todos aquellos que siguieron la estela de su ejemplo al querer librar una batalla contra un gigante como la NCAA, pues son bases que se posicionan sólidamente a través del tiempo a medida que otros deportistas menos favorecidos decidan colaborar con esas fortalezas legales para su protección.

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