A un año del caso Ubisoft, ¿ha ocurrido algún cambio?

El pasado año 2020 marcó uno de los momentos más particulares de la industria de los videojuegos. Al haber millones de personas confinadas en casa, la demanda por más productos de este medio se incrementó masivamente.

Pero mientras más ojos se posaban por esta forma de entretenimiento, más personas reparaban en ver cómo se hacía esta particular salchicha, con revelaciones extraordinarias sobre diversas compañías. Pero las revelaciones sobre los ingresos de Activision o las perspectivas de Electronic Arts, altamente cuestionables por mérito propio, palidecen en comparación al caso Ubisoft.

En junio del pasado año, se hicieron virales en redes sociales una serie de acusaciones sobre el ambiente interno de la compañía, en sus múltiples divisiones, que alertaban de un espacio plagado de acciones delictivas. Con acusaciones de abuso de poder, acoso sexual y una estructura de poder altamente discriminatoria, fans, prensa y terceros fueron sacudidos por las revelaciones.

Ahora, a un año de la publicación de estas denuncias, con procesos legales abiertos y posturas públicas asumidas por la compañía, revisamos si ha habido algún cambio real dentro de Ubisoft, o si simplemente han barrido la basura bajo la alfombra.

Un verano de revelaciones

El verano de 2020 fue la explosión en el mundo gamer del tema Ubisoft, al iniciarse una cadena prácticamente inacabable de denuncias de diversos crímenes a su personal de mayor rango.

Decir que esta situación era inoportuna es quedarse corto. La compañía francesa estaba por estrenar su flamante Assassin’s Creed: Valhalla, un título del cual se habían afanado para convertirlo en el principal estreno de la nueva generación de consolas, que llegaría a finales del año.

Ese plan se viene abajo cuando se descubre que el director del título, Ashraf Ismail, había acosado sexualmente a sus pasantes y subalternas mujeres. Esta revelación presuntamente terminaría con su matrimonio, llevando a a Ismail a confesar que estos actos fueron reales y que se disculpaba públicamente, aunque esgrimió que “el acoso no es violación”.

Uno de los primeros casos en adquirir notoriedad es el de Maxime Beland, vicepresidente creativo de Ubisoft Toronto, quien fue expuesto por el usuario de Twitter y periodista de Esports DennyVonDoom.

Según cuatro fuentes diferentes, Beland presentaba un cóctel de tendencias violentas y de abuso sexual influenciadas por el alcohol. Una de las acusaciones expresa que en un ataque de ira intentó estrangular a una empleada, aparentemente atacado por la bebida.

Beland, sin embargo, poseía un historial intachable en la compañía. Esto se debía a que su esposa era la directora de recursos humanos del estudio, por lo que cualquier queja a su comportamiento era descartada.

Nombres continuaron emergiendo durante semanas, unidos a casos escabrosos de abuso de poder, declaraciones ofensivas y una imposición física y mental sobre el personal femenino, además de casos de discriminación a miembros de minorías raciales en los diversos estudios de la compañía a lo largo del mundo.

El vicepresidente Tommy Francois tenía la tendencia de besar a la fuerza a sus asistentes para lucirse. Stone Chin y Alex Monney, directores de relaciones públicas e internas, eran notorios depredadores de mujeres jóvenes, incluso en eventos sociales en representación de la compañía.

Mención aparte merece el exdirector creativo de Ubisoft, Serge Hascoet, quien con casi 3 décadas en la empresa, se convirtió en una de las figuras centrales de las creaciones de esta compañía. Obras como Assassin’s Creed o Prince of Persia no habrían visto la luz y alcanzado el éxito de no ser por su influencia.

Pero el término de “el fin justifica los medios” parece ser el mantra de esta persona, al crear un ambiente plagado de competitividad misógina, conductas sexistas al personal femenino, lenguaje discriminatorio y actividades abiertamente criminales con las que exhibía un poder prácticamente absoluto.

Con el acoso sexual y el abuso de poder como su marca registrada, las quejas sobre Hascoet abundaban, pero, por decisión de Yves Guillemot, su amigo personal nunca recibió sanción alguna. Basta decir que para el presidente de Ubisoft los resultados eran más importantes que cualquier cosa.

Barriendo la basura

La gran cantidad de denuncias obligaron a la compañía a emitir respuestas, dado que, a pesar de sus mejores intentos, no podían simplemente volver la mirada a la situación.

A fuerza de tráilers y “filtraciones” de sus nuevos juegos para el resto del año, intentaron ahogar los titulares negativos, en un esfuerzo coordinado con medios genuflexos y espacios pagados. Pero la fortuna que brindaron las redes sociales para mantener el tema activo fue fundamental para el inicio de acciones legales reales en contra de Ubisoft.

Gracias a esto, desde la compañía tomaron una postura aparentemente real en contra de los abusadores al publicar que habían tomado represalias contra los acusados y que ya no formaban parte de la compañía. Además, sus departamentos y divisiones estarían bajo el escrutinio de una agencia externa que investigaría los alegatos de las víctimas en contra de los representantes de la compañía.

Una vez publicado esto, vino nuevamente una oleada de contenido de videojuegos que buscaba enterrar cualquier noticia negativa. Juegos como Far Cry 6, AC: Valhalla e Immortals: Fenyx Rising acaparaban los titulares y la etiqueta Ubisoft en redes sociales.

Cumpliendo con su cometido, Ubisoft se zafó del escarnio público en gran medida, con miles de personas flotando a sus videojuegos y dejando los escándalos en el olvido del día a día noticioso.

Un año después

El mundo del gaming abandonó el señalar las acciones de Ubisoft, pero los procesos legales de los sindicatos de informática como Solidaires Informatique Jeu Vidéo, quienes encabezan la lucha de los empleados y exempleados que han denunciado abusos de parte de la compañía, no se han detenido.

Un reporte extenso del medio francés Le Telegramme develó que a un año de que las denuncias se dieran a conocer en todo el mundo, no ha habido cambios dentro de Ubisoft en prácticamente ningún nivel.

El ambiente tóxico ha persistido en sus oficinas, con caras menos conocidas pero con denuncias del mismo nivel. Pero estas incluso no han tocado los medios gracias a las participación del departamento de Recursos Humanos de Ubisoft. El nombre más prominente de este departamento es el de Cécile Cornet, quien cerrara las puertas a nuevas denuncias de los empleados en todos sus niveles.

Incluso el mismo departamento fue señalado de abusos, llevando a Cornet a salir del puesto pero sin alterar la política interna de Recursos Humanos. Esta fue definida por empleados denunciantes como un esfuerzo por proteger el status quo de Ubisoft, puesto que “nada va a cambiar aunque cambien los nombres”.

En cada división parece haber problemas. En Ubisoft Singapur, el director Hugues Ricour fue denunciado por comportamiento abusivo, llevándolo a salir de su cargo pero siendo protegido por la compañía y todavía operando en una división diferente. En Ubisoft Canadá, se colocó a Christophe Derennes como nuevo director, quien es el sobrino de Yves Guillemot y quien ha aplicado la política de mantener el mismo sistema de la compañía, con las denuncias siendo silenciadas.

Llegando al punto de descartar todas las denuncias desde julio de 2020 hasta ahora, excusándose con la necesidad central de generar resultados sin importar el costo.

Pero quizá lo más importante de estos reportes es que todos coinciden en un hecho: Yves Guillemot está al tanto de todo. La política de permitir cualquier abuso siempre que el equipo genere resultados y los juegos resulten lucrativos provienen de la cabeza de la compañía. Los escándalos no le sirven, la revisión de las actividades no son importantes y la salud y bienestar de los empleados son irrelevantes, porque lo que importa es vender juegos.

#HoldUbisoftAccountable

Lo que quizá despertó este tema tras un año de las denuncias es la viralización del contenido del reporte de Le Telegramme, publicado con el hashtag #HoldUbisoftAccountable, en respuesta a su inacción.

Aunque podíamos predecir desde PlayerOne que la situación interna de la compañía no iba a cambiar, lo llamativo de este hashtag es que estuvo principalmente manifestado por aficionados de las franquicias de Ubisoft. Insistiendo que la compañía se hiciera responsable de sus actos y buscara cambiar para mejor.

Sus mensajes son de reclamo, pero de carácter sosegado y con énfasis en generar una situación reparadora de la reputación de la compañía que sus aficionados aman y de la que quieren seguir siendo fans. La compañía respondería días después, afirmando a varios medios que el reporte no es verídico y que las acciones que han tomado desde el conocimiento público del escándalo han sido las adecuadas.

Al insistir en el cambio de sus políticas internas y en sus esfuerzos por crear una nueva cultura de trabajo, con nuevas figuras dentro del staff con experiencia en ambientes incluyentes como Lidwine Sauer, afirman hacer un esfuerzo por mejorar su espacio de trabajo.

Con esto en mente, vale la pena tomar en cuenta los hechos. Las acciones legales contra la compañía no han cesado, instancias de nepotismo dentro de la compañía se están empezando a notar, el tema de Recursos Humanos afectando la veracidad de cualquier investigación interna y, finalmente, la presencia central de Guillemot dentro de toda la situación.

El presidente de Ubisoft contaba con una especie de beneficio de la duda con respecto a la situación interna de la compañía en 2020, siendo quien diera la disculpa pública por situaciones que habían pasado sin su participación directa. Pero estos reportes develan que esta visión es incorrecta.

No hay otra manera de explicarlo: Yves Guillemot es responsable de esta situación, al conocerse que estaba plenamente al tanto de las prácticas de su staff desde hace años y que no hizo entonces nada ni está dispuesto a querer cambiar este sistema. Ubisoft sigue igual puertas adentro, todo lo demás es publicidad.

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