¿Qué puedes hacer con tus consolas retro?

Palabras como “nostalgia” tienen un uso que se ha desgastado por su uso en redes sociales, pero su peso dentro del mundo de las consolas retro se mantiene.

El gaming enfocado a instancias primordiales o a generaciones específicas de sistemas tiene una larga data entre sectores de aficionados. A partir del punto en que más personas que tuvieron una afición previa a los videojuegos fueran capaces de tener el poder adquisitivo para darle forma a su afición, fue que se inició una bola de nieve que continúa rodando.

No todo el mundo es un coleccionista, ni tiene un conocimiento enciclopédico de cada consola o juego que haya existido. En lugar de eso, la mayoría de los gamers tienen experiencias propias con los sistemas que han podido llegar a tener y los juegos con los que pasaron mayor tiempo. Sea recordar a la vieja Super Nintendo en Navidad, compartir a regañadientes una PlayStation con parientes o los ratos de ocio a solas con una Game Boy Advance, esas memorias nunca se irán.

Pero, ¿qué pasa con esas consolas? Una vez la tecnología se abre paso y se da un salto en el nivel técnico de los videojuegos, piezas icónicas de hardware se transforman en artículos cada vez más obsoletos, incapaces de estar a la altura de las exigencias del medio y cada vez menos prioritarios para sus usuarios en todo sentido. Con esto en mente, es momento de descubrir que se puede hacer con una consola retro, además de abandonarla en una caja.

Quizá el primer elemento a tener claro es el estado en el que está la consola. Si se encuentra perfectamente funcional, si requiere algún tipo de reparación o si está completamente perdida, hay varias opciones que se ajustan a cada uno de los casos.

Un sistema retro en estado funcional es un artículo de cierto valor para un mercado muy específico, además de representar una opción de entretenimiento personal que muchos podrían no haber considerado. De repente, una rápida conexión de una consola antigua a la TV puede significar un infinito de diversión personal.

Quedarse en el mundo retro

Sacaste la consola de ese viejo armario, la pusiste a funcionar y, de repente, estas enganchado como en el pasado. Estás reviviendo tu pasado y redescubriendo como las cosas funcionaban en aquel entonces: tu versus la máquina. Pero tus gustos han mutado y resulta que quieres más de tu consola y ahora existe la posibilidad de tenerlo.

Es aquí donde se entra a la vorágine del mercado de juegos antiguos y sistemas del pasado, donde otros usuarios hacen vida y comparten juegos populares o incluso piezas de colección en una compraventa constante. El juego que no tuviste en tu infancia está allí, al alcance de tu mano.

Con la nostalgia siendo una presencia persistente en el mundo gamer, no te van a faltar personas que quieran compartir tu afición por lo retro, siendo parte de unas de las comunidades más nutridas de este fandom.

Ingeniería amateur

La situación más común es que cuando una consola se queda guardada en un cajón, sufra de los estragos del tiempo y del desuso. Una pieza con daños es un tema interesante de tocar, considerando que las opciones para hacer algo con ella involucran algo de trabajo.

Si eres de quienes les gusta jugar con piezas y probar la mecánica de las consolas, esta sería tu oportunidad perfecta. Un sistema retro ofrece una de las mejores oportunidades, al tener un hardware clásico y con menos complicaciones a la hora de trabajarlo.

Abrir sus carcasas, conocer sus conexiones y los detalles de sus piezas, para darse cuenta de los posibles fallos que se puedan tener. Con cientos de tutoriales en todo el internet, no hay límites para descubrir los detalles más curiosos del mundo del gaming al nivel del hardware.

Otra de las opciones es utilizar sus características en funciones secundarias que sirvan para el uso contemporáneo. Consolas como la Nintendo 64 han sido transformadas en docks perfectamente funcionales para Nintendo Switch, así como Xbox360 transformadas en dispositivos para utilizar plataformas como Netflix o YouTube en televisores de salón.

La venta

Cuando el tiempo y las ganas no se juntan, la opción más consistente es vender la consola. Buscando sacarle el máximo provecho monetario, la idea es explorar el mercado y poner tu viejo sistema a la venta.

En este espacio, el trabajo que hay que hacer es el de revisar con cuidado las ofertas y que clase de compradores y vendedores hay en el mercado. Dado que es un mundo muy competitivo, es muy posible que existan personas que busquen sacar el menor precio posible a tus sistemas.

Para ello, hay que estar al tanto sobre cual es exactamente el producto que tenemos en las manos y en las condiciones en lasque se encuentra, para poder evaluar el valor real de la consola y tasar su precio en concordancia. En cualquier caso, depende del criterio de cada persona el hacer la venta, despedirse de la consola y contar los billetes.

Para ayudar

Una de las opciones más grandes para darle una utilidad final a la consola es simplemente dejarla ir. Donarla a la caridad puede significar un millón de sonrisas para personas necesitadas, con espacios como Gamers Outreach ayudando a cientos de miles de personas alrededor del mundo con entregas de consolas o donaciones directas por sus ventas a niños y familias en situación de caridad.

Si no te apetece ir tan macro, puedes en lugar de donarla, ofrecerla como regalo a un familiar o a un niño pequeño, para que pase momentos de diversión con juegos clásicos. Al ser sistemas fáciles de aprender, puede que termines teniendo cerca a un joven gamer en formación y que le ayudes a desarrollar sus habilidades y aficiones.

Pero si darla al prójimo no es tu visión, otra de las opciones que puedan ayudar es la de reciclarla, dado que su hardware puede reutilizarse para otras cosas. Además, sus piezas no pueden desecharse simplemente, dado que estas pueden contaminar el ambiente al disponer incorrectamente de ellas.

Las consolas clásicas que tenemos en casa puede que hayan dejado atrás su estatus como la vanguardia tecnológica, pero su vida útil no termina simplemente, sino que se puede adaptar a la medida de nuestras exigencias. Por ello, no tengas miedo a sacarla del armario.

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