La celebración del mes del Orgullo LGBTQIA+ en 2021 ha venido, como siempre, con muchas visiones de la historia de comunidad y un análisis de los obstáculos que se han superado.

En infinidad de renglones, desde la comunidad sexodiversa tendemos a celebrar nuestras victorias con mucha pasión. Algo entendible considerando que es una lucha cuesta arriba y que todavía existe mucho por hacer.

En el mundo de los videojuegos estamos en uno de los escenarios más interesantes en todo el mundo del entretenimiento. Es una de las industrias con más estructuras de desigualdad corporativa que existe en el mundo, así como la que es capaz de generar productos capaces de levantar toda clase de discusiones en redes sociales.

Desde sus escalones más altos, las ofertas de esta industria son notablemente centradas en audiencias mayoritarias y homogenizadas, con la diversidad lejos de sus prioridades. Pero no escapan de transformar sus logotipos en redes sociales a un brillante arcoíris para celebrar el mes del Orgullo.

No es correcto achacarles a las compañías de videojuegos la carga del corporativismo arcoíris, pero acciones llamativas demuestran que están llenas de esta cultura, en la que la representación adecuada de la comunidad los elude por razones muy sencillas de explicar. Pero antes de ello, es mejor saber donde estamos parados.

Lo que ocurre en junio

Cuando llega el mes del Orgullo sabemos lo que ocurre. Compañías ofreciendo promociones y eventos para la celebración de una festividad arcoíris en nombre del amor libre y la diversidad.

Para los gamers, se trata de contenido cosmético en los títulos multijugadores más destacados, espacios para promocionar a creadores sexodiversos en sus canales oficiales y apertura para caridades sectorizadas dentro de la comunidad, aunque estas últimas son cada vez más escasas.

Las reacciones en redes sociales también son usuales: aficionados de los videojuegos dentro de la comunidad celebrando en gran medida estas ofertas, mientras que fuera del fandom se muestra cierto cinismo con respecto a estas ofertas. Mientras tanto, para personas fuera de la diversidad es necesario el denunciar estas campañas como algo negativo, en la búsqueda de sustentar posturas sociales discriminatorias en este espacio.

De este tipo de elementos hemos hablado hasta la saciedad, está engranado en el imaginario colectivo como una especie de “disputa de ideales” y de “cuidado de espacios”, en donde miles de personas dejan sus voces en un debate completamente inocuo en estos tiempos.

Para dejarlo claro, las personas de la comunidad LGBTQIA+ son parte fundamental del mundo de los videojuegos, a un nivel estructural donde existen programadores, desarrolladores, guionistas y jugadores de prueba que son abiertamente sexodiversos. Incluso en los juegos favoritos de las personas que discriminan de la comunidad.

Creadores de contenido a todos los niveles, así como jugadores comunes son muchísimo más diversos que los que la identidad del “gamer” sugiere, y ya es tiempo de que esto quede completamente claro.

Obstáculos concretos

Si algo debería revisarse dentro de los videojuegos es la manera en la que la comunidad ha sido representada a lo largo de su historia. Normalmente, salen ejemplos clásicos a la luz, como las obras de BioWare como Mass Effect o Dragon Age, que han explorado el concepto de NPC sexodiversos y las relaciones que podremos establecer con ellos.

Historias como The Last of Us o Life is Strange presentan a personajes estelares abiertamente gay, Tell Me Why da pasos todavía más grandes al presentar a un protagonista transgénero con un alto nivel de realismo, fuera de los tropos estándares del uso de personajes con estas características.

Sin embargo, si hay algo que no se puede obviar es cómo los pasos que se dan en la dirección de la representación suelen caer en los mismos abismos una y otra vez.

“Bury your gays”

El recurso argumental más común en la historia de la escritura creativa con respecto a los personajes sexodiversos es su inescapable destino de sufrimiento. Sea un personaje cómico o uno trágico, “bury your gays” está presente en la narrativa a casi todos los niveles, siendo el contexto de la serie y sus personajes no diversos el reflejo de lo que debe significar ese momento.

Incluso en los ejemplos citados podemos verlo bastante claro. Antes de su segunda parte, la única forma de saber que Ellie era lesbiana era adquirir el DLC precuela del primer juego, donde su pareja, Riley, muere antes de comenzar los eventos de la primera edición. Aunque no evitó que desatara controversias que Ellie fuera lesbiana en su momento, su presentación solo sirvió para dejar la idea central de la historia en el segundo juego.

 

Life is Strange es todavía más brutal con el uso del tema. Para nadie es un secreto que el final del título dejaba una de las elecciones más exageradas que se puedan recordar, con Max, la protagonista, teniendo que tomar la decisión de salvar a su pueblo de un huracán que destruirá todo o a su novia Chloe, dejando a todos los demás morir sin remedio.

Esta elección se presenta como una sustentada en ser egoísta por amor, o dejar de amar por el bien común. Para muchos, esto representaba una visión de que preservar la relación era algo prohibido, porque mucha gente moriría a causa de ello, trasladándolo a la naturaleza de que una relación LGBTQIA+ solo puede traer dolor a tu entorno.

El tener esta visión como recurso narrativo es algo que debe cambiar por completo, si lo que se busca es representar a la comunidad LGBTQIA+ más allá de un dolor ajeno.

El fiasco que no se vio

Si algo ha definido la actualidad de la cultura gamer es el accidentado estreno de Cyberpunk 2077. La obra magna de CD Projekt Red expuso no solo la naturaleza nefasta del estudio, sino lo que puede ocurrir si dejas que el hype domine tu sentido común.

Pero el universo de bugs que se volvió la seña particular del juego sacó de la discusión uno de sus puntos más comentados durante el desarrollo de este título: la posibilidad de expresar nuestro género de manera libre en nuestro personaje jugable.

Esto despertó a la comunidad trans en pleno, dado que significaba un nivel de representación inusitado en la historia de los videojuegos, más aún en títulos de alto presupuesto como la obra de CDPR. A pesar de las controversias y los reportes iniciales, una vez se tuvo el juego en las manos, se pudo ver realmente de qué estaba hecha su representación.

Para mantener la simplicidad del asunto, omitiremos la mención de los bugs de este juego, basta decir que el que acapararan los titulares dejó de lado un problema estructural sobre su visión de la expresión de género.

Una vez se llegaba al sistema de creación de personajes, la presencia de sus opciones de adecuar genitales era un evento monumental. Un tipo de customización de personajes que a ningún nivel se podía imaginar desde la industria y que realmente representó un shock para personas transgénero en muchos niveles.

A pesar de sus imperfecciones en cuanto a detalles, como el curioso sistema de aplicación de pronombres a través de la voz y la carencia de opciones para jugadores no binaries, no dejaba de ser una plataforma revolucionaria. Muchos usuarios trans comentaron en redes sociales que “si el juego se acabara en la creación de personajes, sería el título perfecto”.

Sin embargo, es en el juego donde se exhibe la peor faceta de estas modalidades. Dentro de la narrativa existen una serie de inconvenientes con nuestro personaje seleccionado: la presencia de Johnny Silverhand es preeminente en todo el juego, dado que esencialmente su conciencia vive en nuestra mente y es capaz de controlar nuestras acciones.

Teniendo opciones para demorar su control o simplemente entregarnos al suicidio y/o el control de Johnny, la selección se termina transformando en parte del mismo estándar genérico de muchos juegos. Ser trans deja de tener significado dado que la pertenencia de nuestro cuerpo deseado tiene un tiempo limitado de antemano.

La respuesta correcta

El reciente reporte del evento del mes del Orgullo de Injustice 2 para móviles expuso el gran divorcio que se mantiene entre las cabezas de la industria del gaming y la diversidad a la que dicen querer darle oportunidades.

Presentando a Poison Ivy, uno de los pocos personajes abiertamente LGBTQIA+ en el universo DC, además de ser una de las más populares, en un evento donde el objetivo es vencerla la mayor cantidad de veces posible. Una idea que pasó desde una cantidad importante de personas con poder de decisión y que nunca se preguntaron si había un problema.

Nadie les dijo que habría algún problema, por lo que lanzaron el evento y solamente cuando la comunidad en pleno explicó las razones del problema, lo eliminaron con una disculpa pública estándar. ¿Dónde está el error de Warner Bros? No tienen representación de la comunidad para explicar por qué es o no es una mala idea.

Es la base de todo el problema de la representación, al no escuchar a las voces que representan al mercado al que quieren llegar. El corporativismo arcoíris en pleno no hace el menor esfuerzo en ofrecer algo realmente valioso para la comunidad LGBTQIA+, porque implica que deben tener que hacer contacto.

Implica tener que hacer una investigación apropiada, implica tener que solicitar consultoría de personas de la comunidad y tener que pagarles por su trabajo. Y todos sabemos que preferirían cortarse un brazo antes que tener que darle dinero a otras personas.

Si algo ha cambiado en estos últimos años, es que todo el mundo está notando cuando los esfuerzos son reales y cuando son meros trucos publicitarios. Pero los cambios se darán aunque no quieran hacer el esfuerzo, porque las personas LGBTQIA+ no nos vamos a ninguna parte.

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