No hace mucho hablábamos de la importancia del modo online, tanto para los jugadores como para los desarrolladores. Ahora toca hablar de esos juegos que en algún momento no fueron relevantes o directamente recibieron odio y críticas y ahora son imprentas de dinero. Y no es casualidad que todos centren su jugabilidad en los modos de juego online.

La existencia de esta red que nos conecta a todos ha facilitado que puedas lanzar un juego incompleto o incluso malo, pero que con el tiempo puedas hacerlo uno bueno. Los parches están a la orden del día, antes un título mediocre se quedaba así para siempre y ahora siempre tiene el camino de la redención delante.

“Un juego retrasado eventualmente es bueno, un apresurado es malo para siempre”. La famosa frase de Miyamoto ya no es cierta.

De GTA V a GTA Online

Así que lo primero que necesita un juego irrelevante para salir de ese problema es tener un fuerte componente online, un aspecto que ofrezca una decente para implementar nuevas mecánicas y lanzar contenido que le cambie la cara. Básicamente todos los juegos actuales tienen esta posibilidad, porque ahora es imposible descartar que un título malo se recupere.

Lo curioso de recordar los casos del pasado es que, ya sea porque hay demasiada información a diario, o porque ha pasado mucho, nadie recuerda estos juegos antes de su redención. Sin ir más lejos, GTA V se lanzó con una campaña robustísima que parodiaba a Los Ángeles, pero el modo online era limitado, por decirlo de una manera bonita.

Rockstar prometía atracos, vehículos y demás modos de juegos que hicieran de GTA un MMO al uso. No obstante, básicamente hubo que esperar a que el juego llegará a PC, PS4, Xbox One para que llegara el nuevo contenido. Ahora mismo, GTA V (más bien su online) es uno de los juegos más populares del mundo y el título uno de los más vendidos de la historia. Y todavía hay gente que se pregunta por qué no hay GTA VI.

Rockstar solo necesitó de tiempo y espacio, elementos que te da ser una empresa AAA con la posibilidad de parchear tu juego cuando y como quieras. Con el tiempo llegaron actualizaciones que mejoraran la vida del jugador en Los Santos. Eventualmente llegaron “expansiones” como Diamond Casino o Cayo Perico y ahora GTA Online es prácticamente una cosa de otro mundo comparada con GTA Online en 2013.

Tiempo de cocción

También hay otros casos como Rainbow Six Siege que no hizo especialmente mal en su lanzamiento en 2015, pero era un juego sin audiencia. Parecía que el mercado no necesitaba un shooter más, pero es un género tan popular que eventualmente se hizo hueco y ahora cuenta con una parcela de terreno entera.

R6 cuenta con operador de todas las razas y antecedentes para facilitar el efecto máscara

R6 era un “counter-strike moderno”, o así se le vio con ojos algo despectivos. No obstante, lo que tiene el ser una empresa AAA con recursos es que puedes darte el lujo de seguir apostando por un juego que salió mal. Ubisoft introdujo nuevos operadores, armas, mapas, etc. Y lo adorno con cortometrajes animados e incluso fan service, pero la redención de Ubisoft vino de parte de la misma audiencia.

El público pasó de verlo como un shooter sin identidad a una alternativa más. Poco después llegaron los battle royale y los que no gustaron del género prefirieron quedarse con los shooters más tradicionales. Y ahí estaba R6 ofreciendo esa opción, esto derivó en muchos jugadores dándole una oportunidad (el juego se vendía muy barato y algunas semana estaba gratis).

Logo de Ubisoft.

Ubi solo necesitaba esa oportunidad inicial que en 2015 no le dieron y las buenas mecánicas hicieron el resto. Y esa oportunidad se la ganó por seguir estando disponible allí, algo que solo pudo hacer porque es Ubisoft, otra desarrolladora hubiese tenido que cancelar y centrarse en otra cosa.

Directamente corregir

Tanto GTA como R6 no ofrecían malos juegos en ningún caso, pero el tiempo les permitió mejorar. Otro caso son aquellos que tuvieron que prácticamente rehacer el juego u ofrecer una novedad que cambiara todo, por ejemplo: Diablo III y Final Fantasy XIV.

El primero se lanzó con problemas de servidores y directamente muchas críticas por no ser tan bueno como se esperaba. Blizzard no lo ha cambiado demasiado (solo agregó dos clases nuevas) en cuanto a jugabilidad pero sí ofreció un modo online por “temporadas” que le dio un segundo aire al juego y mucha vida útil. De hecho, mucha gente sigue enganchada es por eso.

Diablo III ahora cuenta más clases.

Ahora Diablo III es uno de los ARPGs que más se ha vendido en la generación pasada y Blizzard ha logrado generar expectativa para el remake de Diablo II y el lanzamiento de Diablo IV.

Por su parte, FF XIV era literalmente un juego distinto. Tenía incluso un nombre diferente y se estrenó en 2010 con críticas tan malas que parecía que el Final Fantasy Online que muchos esperaban iba a morir para siempre. Pero Square Enix retiró el juego y lo lanzó 3 años después con el subtítulo “A Real Reborn”.

No hay mucho que decir, este MMO es el más popular del mundo actualmente y ya es competencia real para World of Warcraft. Square tuvo que prácticamente rehacer todo el juego pero funcionó, sobre todo porque tenía la capacidad para trabajar en varios Final Fantasy al mismo tiempo.

El más listo de la clase

Por último, tenemos el caso más sonado por popularidad actual, pero uno de los menos recordados. Los amigos de Epic Games lanzaron Fortnite en marzo del 2017 en Acceso Anticipado, el título no estaba mal pero no era en absoluto relevante para la industria. Tenía un modo llamado “Salvar al mundo” que se jugaba en cooperativo y poco más.

Pero algo cambio en julio de ese año: la irrupción de PlayerUnknown’s Battlegrounds y su propuesta battle royale. Pocos recuerdan que Epic colaboró en el desarrollo de PUBG, ya que usaba el motor gráfico Unreal Engine, propiedad de Epic Games. PUBG también se lanzó en 2017 mediante Acceso Anticipado y fue un boom en Twitch.

PUBG era la bomba en 2017.

Epic vio desde dentro lo que hacían en Bluehole e ideó un modo battle royale para Fortnite que sería gratuito. Y lo que es mejor (para ellos, no para Bluehole), lo estrenaron en septiembre del 2017, dos meses antes que PUBG saliera de su Acceso Anticipado. Además era gratis por lo que muchos decidieron probar Fortnite antes que PUBG que costaba 20 dólares.

En ese período entre septiembre y noviembre hubo una guerra comunicativa que enfrentaba a los que preferían un juego u otro. Fortnite se consideraba para niños y PUBG para adultos y había una sensación de que, cuando PUBG se lanzara en noviembre, iba a desplazar a Fortnite al olvido. Pero eso nunca sucedió.

Los streamers, entre ellos Ninja, eligieron bando y Fortnite se hizo mundialmente conocido cuando el streamer jugó con el rapero Drake reuniendo a 600.000 espectadores y rompiendo el récord de visores en Twitch. Epic aprovechó la situación para organizar conciertos de otros raperos dentro del juego o llegar a acuerdos con Disney, Marvel y otras compañías para ofrecer skins de sus franquicias.

No todos los casos salen bien

Así que básicamente Epic llevó a Fortnite a ser lo que es por lanzarlo antes que la competencia que ni siquiera sabía que Fortnite existía. Luego hizo esfuerzos para mantener al juego en la primera posición y tuvo el gran golpe de suerte de que muchos famosos jugaran Fortnite en su tiempo libre.

Epic era grande, pero no tenía la relevancia de Square Enix, Rockstar o Blizzard. Por lo tanto, hacer de Fortnite un buen juego con más contenido no era suficiente, necesitaban una oportunidad y un impacto mediático. La oportunidad se la fabricaron ellos mismos al copiar a PUBG y lanzarlo su juego antes y lo demás fue solo una consecuencia de su buen hacer (y algo de suerte).

Travis Scott ofreció un concierto en Fortnite que fue todo un éxito.

Obviamente ahora parece que un juego mediocre solo necesitaba el presupuesto y el tiempo para redimirse. Sin embargo, por cada caso así también hay uno al contrario, no todos los títulos pudieron pudieron mejorar con el tiempo e incluso algunos pasaron de la relevancia al olvido.

Juegos como Destiny 2, World of Warcraft u Overwatch. Son títulos que han tenido varios auges y caídas, pero que empezaron siendo la vanguardia creativa. Ahora mismo están en una mala época porque el peso de tener que lanzar contenido cada tantas semanas es demasiado para que un equipo de desarrolladores lleve tanto tiempo. Hay veces que sencillamente no hay más ideas.

Los fans esperan que Overwatch 2 salve a la joven franquicia

Por eso, todos estos juegos piden una secuela a gritos, ya que el terreno proveen ya no da espacio a nuevo contenido, aún con todo el presupuesto de un AAA atrás.

Conclusiones

Tampoco hay que olvidarnos de los juegos sin online como Metal Gear Solid: The Phantom Pain o Final Fantasy XV. Son juegos que recibieron parches, pero nunca se redimieron del todo. No es una regla escrita, pero queda claro que aquellos juegos sin la posibilidad de enganchar con un modo online reciben mucha menos atención que los que si fomentan la conexión.

De esta manera, si algo nos ha enseñado la industria AAA es que los juegos mediocres, irrelevantes o incluso pueden cambiar con la suficiente dedicación. Pero esta dedicación, como todo, depende de quien ponga el dinero y el tiempo para que todo encaje.

El despido de Kojima nos quitó un final decente para Metal Gear V.

Ningún estudio indie ha podido salvar a su pequeño juego del fracaso con DLCs o parches Por lo que realmente lo que necesita un juego, incluso los peores, para mejorar es un músculo económico importante detrás que permita a los diseñadores dar con la tecla.

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