Una de las situaciones más devastadoras ha tomado el centro del mundo de los videojuegos, con la demanda hacia Activision Blizzard.

La compañía es acusada en numerosas instancias por abuso laboral y sexual a un número importante de mujeres y miembros de minorías, perpetradas por su dirigencia media y alta. Producto de una investigación iniciada en 2018 y con la colaboración de numerosos empleados y exempleados de la compañía, se trata de una recopilación bastante extensa de una situación severa.

El contenido de la demanda deja de lado a nombres específicos, dado que se enfoca en la compañía en un sentido amplio, nombrando únicamente al productor Alex Afrasiabi como responsable directo de abusos y al actual director general de Blizzard, J. Allen Brack, como facilitador.

Al darse a conocer esta demanda, el mundo del gaming fue sacudido en muchas direcciones. Si los escándalos de Ubisoft no fueron suficientes para despertar al público de su letargo, el caso Blizzard tiene más que suficiente para exponer la corrupción de la industria.

Los hechos

Los datos concretos de la demanda exponen casos de abuso de autoridad al personal femenino de varios de los equipos dentro de Activision Blizzard, con reportes que posteriormente confirmaron a estudios como Treyarch, el equipo de Battle.net y el equipo de World of Warcraft como los escenarios más notorios.

Son estos dos últimos los que han llamado más la atención, dada la prominencia de estatus que ostentan estos equipos dentro de la fanaticada gamer. Para resumir, no son “el Activision corporativo”, son el “Blizzard de toda la vida”.

En el terreno laboral, se manifiesta una cultura centrada en la mentalidad misógina, que en la demanda llaman “frat boy culture”, pero que es un término altamente reductivo de la situación. Las acciones hablan de grupos de hombres que delegan sus labores al personal femenino y solo se dedican a actividades recreativas ajenas al trabajo, para luego beneficiarse de los resultados y tomar promociones, bonos y premios por esta labor.

Estas actividades confieren poder e impunidad que el club de hombres usaba para propasarse inapropiadamente de las trabajadoras, haciendo avances sexuales sin consentimiento de manera verbal, física y con un énfasis en que fuese visible para todo el staff.

Casos específicos detallan a los “cube crawls”, donde los empleados dentro del círculo de amigos consumirían cantidades ingentes de alcohol en horario laboral, para luego hacer un “juego” de arrastrarse bajo los cubículos de sus compañeras y tocarlas inapropiadamente.

En la misma vena, se dio a conocer el caso de una empleada que era abiertamente abusada por su supervisor, llegando al punto de que se quitara la vida, tras la exposición de fotos personales en una reunión social de miembros de la compañía.

The Cosby Suite

Aunque la demanda hace una referencia a Afrasiabi y al espacio conocido como “Cosby Suite” (escrita erróneamente como Crosby), donde el club de amigos perpetraban sus instancias más severas de acoso y abuso de las empleadas de la compañía, los detalles serían descubiertos después.

En un reporte de Kotaku, se develaron numerosas evidencias de actividades dentro de esta habitación, con fotos, chatlogs y publicaciones en redes sociales que implicaban a un grupo de cabecillas de división de Blizzard, los cuales son:

  • Alex Afrasiabi: Director creativo de Blizzard, uno de los diseñadores originales de World of Warcraft.
  • Greg Street: Vicepresidente de división de Riot Games, a cargo del desarrollo de un nuevo MMO para la compañía. De todos es el único que se ha manifestado en redes sociales hasta la fecha, negando haber tenido participación en actividades inapropiadas
  • David Kosak: Diseñador para Deviation Games.
  • Jonathan Lecraft: Miembro del staff de Blizzard
  • Jesse McCree: Diseñador en jefe de Blizzard
  • Cory Stockton: Diseñador de Blizzard
  • John Mosquera: Miembro de Bonfire Studios
  • Paul Cazarez: Diseñador de Zenimax Online Studios, parte del staff de The Elder Scrolls Online

Señalados por nombre y apellido, estos sujetos han quedado expuestos como unos presuntos delincuentes, con evidencia que puede respaldar estas denuncias y que develan el lado más notorio de la corrupción, más no el único.

Desde arriba no se miran los detalles

Los miembros de los escalones más altos de la compañía parecen estar en gran medida ausentes del escandalo a este nivel. Llevando a muchos a ilusionarse de que pueda ser un caso aislado, manzanas podridas dentro de Blizzard.

Pero si bien no hay un Serge Hascoet en esta situación, no hay inocentes en la dirigencia de Activision Blizzard. Por algo el nombre de J. Allen Brack está en la lista.

La primera reacción de la compañía fue un inmediato rechazo a la demanda, declarando que se trataba de acusaciones falsas. Cuando los numerosos reportes que las verificaban se dieron a conocer, cambiaron la nota a “estamos muy sorprendidos y preocupados por esta situación”.

Los comunicados, uno tras otro, eran la misma versión maleable de disculpas corporativas en las que no existe admisión de culpa o reconocimiento real de los eventos que tuvieron lugar. Control de daños y tratar de manejar la situación en los medios.

Miembros de la dirigencia en el pasado, como Mike Morhaime y Chris Metzen tuvieron un poco más de tacto, al declarar en sus redes sociales que en su período a la cabeza de la compañía fueron completamente incapaces de ver las señales de abuso. Afirmando que fracasaron como dirigentes y que harán todo a su alcance para exponer esta situación.

Aunque esta respuesta fue tomada positivamente en redes sociales, empleados de Blizzard les recordaron que esta disculpa no es una carta blanca para ignorar sus errores. Morhaime contrató a Afrasiabi, Metzen colaboró directamente con Afrasiabi, por lo que si bien no estaban en la Cosby Room, ellos sabían con quien trabajaban.

Decisiones en el trono

Más arriba en la escalera está Bobby Kotick. Conocido por ser el ejecutivo más sobrepagado de la actualidad en Estados Unidos, el CEO de Activision Blizzard ya ha dejado su marca en el escándalo. No solo con sus propios desmanes corporativos, sino con la adición de una firma de abogados con especificaciones altamente cuestionables.

Kotick contrató los servicios de la firma WilmerHale con la intención de analizar exhaustivamente la estructura de Activision Blizzard. Con la abogada Stephanie Avakian a la cabeza de la investigación, se pretende hacer una gran declaración pública sobre la cultura interna de ActiBlizz en pleno.

Pero resulta curioso que se haya seleccionado a una firma de abogados especializada en investigaciones de protección corporativa en lugar de tener enfoque en la defensa de los empleados. ¿Cuál es el objetivo? ¿Preservar el status quo de la compañía o exponer la situación ante la justicia?

La corrupción en pleno

Si algo está demostrando el Caso Blizzard es que este tipo de situaciones son, en pleno, características de la industria de videojuegos. Con compañías que manejan enormes volúmenes de dinero, alcance e influencia en los inversionistas de todo el mundo, los excesos en sus prácticas están a la vista de todos.

Podemos hablar de sus políticas internas de trabajo excesivo o de su rampante abuso de sistemas de monetización que hacen presa de personas con adicción al juego, convertidas en la normalidad de la industria por estas compañías. Pero el desdén y crueldad con el que se trata a empleados en compañías y estudios sorprenden por ser la norma.

En el caso Ubisoft, para la compañía francesa el uso de medidas abusivas usadas por Serge Hascoet no eran una situación negativa o una “falla de carácter”, sino que eran parte de lo que lo hacían más eficiente a la hora de ofrecer resultados.

Desde arriba solo importan los resultados. El cumplimiento de períodos de desarrollo (impuestos desde la dirigencia), el alcanzar objetivos (exigidos para complacer a los accionistas) y el obtener la mayor cantidad de margen de ganancias posible en cada proyecto.

Esto es la normalidad en las grandes distribuidoras de videojuegos, sean Electronic Arts, Rockstar Games, Bethesda, Riot Games, CD Projekt Red, Valve, Guerrilla Games, Konami o Square Enix. Es lo normal por una gran exigencia de parte de los accionistas que tiene cada compañía de generar cada vez más ingresos.

¿Qué tiene que ver esto con escándalos de abuso sexual en Blizzard? Cuando los objetivos son universalmente basados en ganancias, se abre la puerta a personas dispuestas a abusar del poder que tienen para obtener beneficios personales. Todas los miembros del club de la Cosby Suite tienen contribuciones importantes para hacer de los juegos de la compañía un éxito comercial.

Probablemente esa escena de World of Warcraft que más te llamó la atención fue escrita por Afrasiabi. Cada partida de Overwatch que se juega con Jesse McCree es una referencia a un hombre acusado de abuso sexual por el cual nombraron al personaje. Cuando Mike Morhaime o J. Allen Brack le dan la bienvenida a los usuarios a BlizzCon y hablan de la inclusividad, estamos viendo a personas que eligieron mirar a otro lado mientras sus propios equipos de empleados estaban sufriendo.

El caso Blizzard continúa y muy probablemente se develarán cosas más oscuras. Por lo que es importante estar atentos a la reacción de la comunidad de sus juegos y a la realidad que les tocará a partir de ahora.

Escribir un comentario