En lo que probablemente podría considerarse la primera consecuencia real del Caso Blizzard, J. Allen Brack abandona la presidencia de la compañía.

Anunciado este 3 de agosto en los canales oficiales de Blizzard, se anunció la transición inmediata a un cambio de mando en el que los directivos Jen Oneal y Mike Ybarra codirigirán la compañía de cara al futuro.

Es un importante movimiento de publicidad el colocar a una mujer como Jen Oneal, otrora dirigente de Vicarious Visions y directiva senior de Blizzard, como una de las cabezas a cargo de la compañía. Ybarra, por su parte, es un ejecutivo con una extensa experiencia en el medio, contando con algo que hoy es una ventaja, no es un miembro original del estudio, sino un fichaje de Xbox que fue contratado en 2019.

Con la cultura interna de Blizzard bajo cuestionamiento, la compañía toma la dirección de poner a cargo a personas no conectadas directamente con ese historial, en un movimiento llamativo cuyas consecuencias habrá que esperar.

Brack se despidió con un mensaje oficial:

“Estoy seguro de que Jen Oneal y Mike Ybarra proporcionarán el liderazgo que Blizzard necesita para desarrollar todo su potencial y acelerarán el ritmo del cambio. Anticipo que lo harán con pasión y entusiasmo y que se puede confiar en ellos para liderar con los más altos niveles de integridad y compromiso con los componentes de nuestra cultura que hacen que Blizzard sea tan especial “.

Un mandato breve y oscuro

J. Allen Brack asumió la presidencia efectiva de Blizzard en octubre de 2018, tras el anuncio de la salida del fundador Mike Morhaime. Por aquel tiempo se desempeñaba como productor en jefe de World of Warcraft antes de dar el salto.

Como uno de los miembros senior del estudio, era natural ver su progresión a la silla de mando, pero tuvo uno de los arranques más duros que cualquier dirigencia podría tener, al tener que lidiar en menos de un mes con BlizzCon 2018 y el escándalo de Diablo Immortal.

Bajo su mando se dieron sustanciales cambios que fueron muy negativos hacia la comunidad, incluyendo escándalos como la eliminación de Esports de Heroes of the Storm, el nefasto caso de censura hacia Blitzchung o modificaciones en torno al pago de las suscripciones de World of Warcraft.

Internamente hablando, fue durante su período que se inició la investigación que dio pie a la demanda por la que atraviesa la compañía, con un espacio de despidos masivos, abusos internos y la develación de una cultura misógina en los puestos a cargo de la compañía.

Probablemente se espera que la mala publicidad de la compañía se vaya con Brack, pero la compañía todavía tiene muchísimo más por lo cual responder en el futuro.

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