Desde hace dos semanas, Activision Blizzard está en todos los titulares debido a una demanda legal por sus políticas internas.

Acusados, con sustancial evidencia, de numerosas instancias de abuso laboral y sexual a mujeres y miembros de minorías dentro de varios de sus estudios, la reacción pública ha sido bastante notoria. Con una visión negativa rodeando todo, ya podemos ver sus efectos en sus videojuegos.

Historias de todo tipo están a la vista en redes sociales. Jugadores de World of Warcraft están eliminando sus cuentas, mostrando su rechazo a la compañía de la manera en la que más les duele: sus entradas de dinero.

Sin embargo, el enfoque se mantiene en World of Warcraft, el juego que ha sido la marca más exitosa en los últimos 15 años de vida de Blizzard, además de ser una referencia en lo que a longevidad y una comunidad dedicada pueden ofrecerle a un videojuego, dejando de lado al resto de marcas de la compañía.

Una comunidad tocada

El MMORPG más famoso del mundo no estaba viviendo sus momentos más estelares. Los pilares que sostenían a la franquicia (historia, sistemas de progreso y balance) no lucían bien en la presente expansión Shadowlands.

La transformación del juego en una constante persecución de piezas de moneda a cambio de objetos de mayor poder para mantenerse competitivo, así como un relato cada vez más desvirtuado, que incluso confesaron que se iba improvisando sobre la marcha.

Por otro lado, World of Warcraft Classic dio el salto a la expansión Burning Crusade, pero vino acompañada de la controversial decisión de fichas de aumento de nivel, para disfrutar el contenido nuevo sin desarrollar un personaje desde cero, a cambio de dinero.

La creciente presencia de micropagos, complicaciones en cuanto a los pagos de suscripciones y una atmósfera que hacía sentir a los jugadores menos en casa dentro de Wow a cada día que pasaba. Pero esto quedaría en el terreno superfluo una vez se dieron a conocer los casos de abuso.

Cae el titán

Si algo sostenía al fandom de World of Warcraft era el hecho de que el nombre de Blizzard seguía teniendo un peso real en la perspectiva de los jugadores en gran medida. Hay una relación larga entre lo que es la Blizzard clásica y los amantes de la saga Warcraft, que gozaba de un matiz incluso más íntimo que con otras franquicias.

Todo esto se va al infierno cuando se da a conocer la demanda del Departamento de Igualdad en el Empleo y la Vivienda del estado de California hacia Activision Blizzard. En un golpe muy fuerte, los fans descubrieron que los desarrolladores de su juego predilecto contaban entre sus filas con depredadores y abusadores.

La salida de nombres como Alex Afrasiabi y los miembros de la Cosby Suite expusieron las terribles circunstancias en las que la dirigencia hacía que los empleados trabajaran, así como el hecho de que se trataba de los “rockstars” que eran idolatrados por haber creado Wow. Veteranos como Mike Morhaime o Chris Metzen habían mirado a otro lado mientras ocurría lo peor y los servicios de recursos humanos se encargaban de desaparecer los escándalos.

El efecto es inmediato. Fans y jugadores de larga data hicieron públicas su salida de World of Warcraft, dejando atrás la protesta interna en el juego y pasando a un golpe mucho más fuerte: la cancelación de sus cuentas. Creadores de contenido como Preach Gaming le dieron voz al sentimiento general de la comunidad, al ser el escándalo la gota que colmó el vaso.

¿Un divorcio exclusivo?

Una de las curiosidades más interesantes en el Caso Blizzard es como el principal afectado es World of Warcraft, considerando que su equipo no es el único salpicado en la demanda.

Entre las declaraciones presentadas en el documento, se hace referencia a un equipo que delegaba sus actividades diarias al personal femenino, mientras los hombres jugaban a Call of Duty exclusivamente, aparte de otros abusos laborales. Reportes posteriores señalaron que presuntamente se trataba de Treyarch, autores de múltiples ediciones del shooter de Activision.

Si el fandom de CoD se vio afectado por esta situación se han guardado por dentro su pesar, dado que el título se mantiene con una respuesta habitual a pesar de la situación. Puede percibirse, en gran medida, que el lado “Activision” descarta esta situación como un problema del lado “Blizzard” de la compañía.

La respuesta en juegos como Overwatch o Hearthstone ha sido más notoria, aunque tibia en comparación con la de Wow. Es el fandom del MMORPG el que más está sufriendo esta situación, al ser la relación más larga entre compañía y jugadores y, en consecuencia, el divorcio más duro.

¿El final?

El éxodo continúa, con jugadores migrando a otros títulos del mismo estilo. Final Fantasy XIV se ha convertido en el espacio predilecto de la migración de usuarios de Wow, pero está lejos de ser el único. The Elder Scrolls Online también está entre los favorecidos por el fandom, debido a su profundo contenido en historia (a pesar de que en su staff está Paul Cazarez, miembro señalado del club de la Cosby Suite).

Para usuarios más selectivos, se han visto migraciones a juegos como Guild Wars 2, Black Desert Online, Neverwinter o incluso Genshin Impact, entre muchos más. Mientras que otros están a la expectativa de lo que se viene con el flamante New World, que en su modalidad de prueba sigue llamando la atención.

Para quienes hemos vivido la aventura en el mundo de Azeroth no existen respuestas sencillas ante esta situación. Muchas personas directamente involucradas con los abusos sufridos dentro de la compañía se mantienen como jugadores activos de Wow, porque tal es el amor que sienten por el título, así como hay otros que están dispuestos a hacer oídos sordos, dado que es el único espacio que les da paz y felicidad.

El viaje, como el de nuestro adalid, es único y, si bien somos capaces de compartirlo con una comunidad de iguales, la ruta que tomemos es una decisión de cada persona.

Aunque no es el final oficial de World of Warcraft, lo que si tenemos ante nuestros ojos es el final de una era para lo ha sido este juego. El hechizo de Blizzard se ha roto sin vuelta atrás y un fandom que data de hace más de dos décadas lo resentirá para siempre.

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