Un curioso reportaje de Stars and Stripes revela cómo las tropas del ejército estadounidense han logrado entretenerse en Bagram a pesar del contexto bélico. Uno de los principales divertimentos de algunos soldados era Pokémon GO, un juego que ha traspasado fronteras y que contaba con gimnasios y poké paradas en Afganistán.

Ahora que las tropas de su país deben retirarse del país de Medio Oriente solo quedarán los Pokémon que cuidan los gimnasios virtuales. Como varios sabrán, el juego nos permite dejar alguna criatura protegiendo un gimnasio Pokémon, y se quedará allí hasta que alguien logre derrotarlos.

Call of Pokémon

No son pocas las historias de jugadores que nunca recuperaron su Pokémon debido a que el gimnasio está en el pico de una montaña poco transitada o un desierto. No obstante estos soldados ya cuentan como su Pokémon sigue allí y posiblemente siga allí por mucho tiempo, ya que nadie se acercará a la antigua base norteamericana. Al menos no a jugar Pokémon GO.

Algunos soldados como John Sutter compartieron a Starts and Stripes imágenes de sus criaturas. El soldado puede observar el gimnasio Pokémon a la distancia desde su smartphone y allí puede ver como las criaturas siguen allí, débiles y listas para ser derrotadas, pero nadie lo hace.

Sutter sirvió en Bagram, la ciudad en donde Estados Unidos se asentó desde el 2002 luego del atentado de las Torres Gemelas, entre 2018 y 2019. Él mismo cuenta como solo unos cuantos soldados jugaban y que incluso compartió momentos con algún extranjero. El único idioma que hablaban en común era el de Pokémon, no hacía falta nada más.

El último gimnasio

Así como Sutter también otros soldados relataron como el título de Niantic los distraía de su tarea en Bagram. El ejercito estadounidense estaba plantado en la zona desde los atentados del 2002 y hoy han anunciado que se irán luego de que un nuevo régimen extremista tomara el control del país.

Increíblemente, lo único que quedará del ejército serán sus criaturas virtuales. Sutter incluso habla con cierta amargura de cómo algún chico afgano derrotará a su Pokémon y le quitará el dominio de su gimnasio. Además, espera poder volver algún día y reclamarlo de vuelta.

Claramente Niantic o Nintendo no entrarán en este asunto, pero sigue siendo impresionante como los videojuegos pueden borrar fronteras que luego otros temas se encargan de volver a trazar. Si es correcto o no, no lo sabemos, y mucho menos las criaturas de Pokémon GO.

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