La situación en Japón sigue en un terrible momento al extenderse el alcance de su estado de emergencia.

En lo que parece un reporte mensual de las dificultades que atraviesa el país del sol naciente, se ha develado que 8 prefecturas del país se unirán a las 13 que ya se encuentran bajo el control sanitario del gobierno.

Siendo estas Hokkaido, Miyagi, Gifu, Aichi, Mie, Shiga, Okayama e Hiroshima, uniéndose a Tokio, Kanagawa, Saitama, Chiba, Osaka y Okinawa, que fueran las primeras seis, antes de la adición de Kyoto, Hyogo, Fukuoka, Tochigi, Ibaraki, Gunma y Shizuoka el pasado viernes 20 de agosto.

Tentativamente, el estado de emergencia está pautado para el 12 de septiembre, tras haberse extendido de su fecha final anterior del 31 de agosto.

Fotografía de Tokio con rascacielos y parejas cumpliendo el distanciamiento social.

Estas extensiones de dos o más semanas son habituales en las determinaciones tomadas por el gobierno de Yoshihide Suga, dado que las medidas para controlar la pandemia han sido insuficientes y plagadas de obstáculos, principalmente el hábito de Japón de ser un país analógico.

Suga enfatizó la necesidad de enfocarse en “3 pilares” para atacar a la pandemia, iniciando con la mejora del sistema de salud del país, prevenir contagios y maximizar la vacunación de la ciudadanía. Pero con un debate constante sobre mantener activa la economía o buscar resoluciones más firmes contra la pandemia, muchas veces el estado de emergencia fracasa en sus objetivos.

En más de una oportunidad, la extensión territorial de esta determinación ha representado un duro golpe para la industria del entretenimiento japonés, sean videojuegos, manga o anime, provocando retrasos y cancelaciones de proyectos y, tristemente, la pérdida de trabajo de muchos profesionales de esta industria.

Una perspectiva a la que no nos gustaría volver en ningún momento, pero habrá que ver que será lo que ocurre con el estado de emergencia en Japón una vez más.

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