Hito mundial: China ya es el segundo país que opera un portaaviones con catapultas electromagnéticas

4 de marzo de 2026

Un salto tecnológico con efectos globales

La Marina del Ejército Popular de Liberación está a punto de poner en servicio el portaaviones Fujian, su tercer buque de este tipo y el primero con catapultas electromagnéticas. Este avance convierte a China en el segundo país con EMALS, una capacidad antes exclusiva de Estados Unidos. La novedad no es solo simbólica: condiciona la proyección aérea embarcada y eleva el listón de la competencia naval en el Indo‑Pacífico.

[Imagen: Portaaviones Fujian en pruebas de mar. Fuente: Xinhua / Le Figaro]

A diferencia de las catapultas de vapor, las electromagnéticas permiten un control más fino de la aceleración del avión, reducen tensiones estructurales y mejoran la cadencia de despegues. Con ello, aeronaves más pesadas —incluidos aviones de alerta temprana— pueden operar con mayor seguridad y regularidad. El resultado es una ala embarcada más versátil y con mayor persistencia sobre el objetivo.

Qué cambia con EMALS

La instalación de EMALS en el Fujian habilita despegues más suaves y ajustados al peso del vector aéreo. Esto favorece la vida útil de las células y reduce costos de mantenimiento durante el ciclo de vida. También incrementa el ritmo de salidas, un factor clave en la generación de poder aéreo sostenido en operaciones de alta intensidad.

Según fuentes chinas, los J‑15T, los J‑35 y el avión de alerta KongJing‑600 han culminado entrenamientos de despegue asistido y aterrizaje detenido. La integración de un AEW como el KJ‑600 supone un salto en conciencia situacional, control del tráfico aéreo y guía de interceptores. En conjunto, la ala embarcada gana alcance, mando y resiliencia, esenciales en escenarios complejos del mar de China.

“Este éxito demuestra capacidades de lanzamiento y recuperación con catapultas electromagnéticas, marcando un nuevo hito en el desarrollo de los portaaviones chinos”.

[Imagen: Avión embarcado durante operaciones de cubierta. Fuente: Xinhua / Le Figaro]

Implicaciones para el equilibrio regional

El avance llega en un contexto de fricciones en el estrecho de Taiwán y el mar de China Meridional. Con el Fujian, Pekín consolida una arquitectura naval de presencia sostenida y mayor alcance operativo. Las catapultas permiten ciclos de vuelo más densos, mejor cobertura de combate y mayor disuasión regional.

La combinación de cazas de quinta generación, aparatos de alerta temprana y reabastecedores embarcados refuerza las burbujas A2/AD y complica la planificación de rivales potenciales. Para los países vecinos, la señal es clara: la dimensión naval china entra en una fase más sofisticada, con ambiciones de estatus de primera línea.

Capacidades destacadas del Fujian

  • EMALS de última generación, con control de energía más eficiente y perfiles de lanzamiento modulares.
  • Operación prevista de aviones de alerta temprana embarcados, multiplicadores de fuerza decisivos.
  • Potencial aumento del ritmo de salidas y de la disponibilidad de aeronaves en patrulla continua.
  • Plataforma diseñada para integrar cazas avanzados, drones y capacidades de guerra electrónica.
  • Mejora de la seguridad en cubierta y reducción de tensiones sobre la flota aérea embarcada.

Comparación internacional y próximos pasos

Hasta ahora, solo Estados Unidos había desplegado EMALS, a bordo del USS Gerald R. Ford, buque insignia de su flota de 11 portaaviones. La entrada del Fujian en servicio rompe esa exclusividad y acerca a China a las prácticas de las marinas más exigentes. Francia planea incorporar catapultas electromagnéticas con su futuro PA‑NG, previsto para alrededor de 2038.

Para Pekín, el Fujian es también un banco de pruebas para doctrinas de cubierta y gestión de energía. La lección del Ford —donde la maduración técnica llevó tiempo— sugiere una curva de aprendizaje realista. Aun así, el progreso acumulado en sistemas embarcardos y en prácticas de cubierta podría acelerarse con entrenamiento intensivo y retroalimentación operativa.

Desafíos de integración y sostenimiento

El éxito de EMALS depende de la fiabilidad del sistema, la disponibilidad de repuestos y la formación de tripulaciones. La coordinación entre control de cubierta, mantenimiento y mando aéreo es crítica para reducir cuellos de botella. Además, integrar nuevos tipos de aeronaves —incluidos posibles UAS— exigirá protocolos de seguridad rigurosos y actualizaciones de software.

La logística también será clave: combustible, armamento y piezas deben alinearse con un ritmo de salidas superior. La interoperabilidad con escoltas, submarinos y satélites de reconocimiento determinará el verdadero alcance del grupo de combate. Sin una red sólida de apoyo, incluso la mejor catapulta ve limitado su potencial.

Proyección a medio plazo

La puesta a punto del Fujian sugiere que China aspira a consolidar una presencia oceánica sostenida y a reducir brechas tecnológicas con potencias occidentales. Voces en la industria anticipan un cuarto portaaviones, lo que reforzaría la rotación operativa y la cobertura en varios teatros. Cada iteración permitirá refinar procedimientos, mejorar la fiabilidad y ampliar la integración de capacidades de mando y control.

En términos estratégicos, la llegada de EMALS al Pacífico occidental incrementa la complejidad del entorno y obliga a aliados y rivales a adaptarse. El tablero naval entra en una nueva fase, donde la superioridad no se mide solo en hull y tonelaje, sino en la finura del sistema de sistemas que despega, recupera y sostiene el poder aéreo desde el mar.

Diego Ramírez
Diego Ramírez
Soy redactor apasionado por los videojuegos y la cultura japonesa. Me encanta descubrir nuevas historias, ya sea en un RPG, un manga o un anime, y compartirlas con otros fans. Escribo para acercar la actualidad del gaming y el manga de una forma clara, cercana y entretenida.